martes, 10 de mayo de 2011

Pollo campante y yo también



Parece que el caso Portillo tiene conmocionada moralmente a la opinión pública. ¿Qué es lo extraño? ¿No vivimos acaso en un estado fallido? Portillo es uno entre los cientos o miles de ladrones y asesinos que campean en Guatemala. Y pertenece al gremio de los que tienen dinero suficiente y las influencias necesarias para salir libre. No es Juan Pérez robando una gallina. No es un don nadie sin recursos para defenderse. Es por si lo olvidaron, el asesino confeso y convicto que fue elegido por los guatemaltecos para ser presidente de este país. Y por lo visto, su habilidad para escapar de la justicia sigue intacta. Ya quisiera yo verlo encerrado y que devolviera el dinero. Pero también me gustaría ver a los otros en la cárcel, a los de todos los gobiernos y partidos políticos, a alcaldes, ministros, secretarias, asesores, a todos los que han hecho de Guate su alcancía. Pero aquí no pasa nada. Va también para afuera Giammattei con sus muertos a cuestas, embajador de las ejecuciones extrajudiciales en el mundo ¡Predecible y triste fauna política! Para mí no hay diferencia entre Portillo y Arzú, entre Colom y Berger. Los políticos en Guate me recuerdan al concurso de Miss Universo, un montón de cerebros siliconeados que sólo quieren ganar popularidad.
Así que ya tengo clara mi posición en las próximas elecciones. Yo no voy a votar, ni siquiera nulo. Mientras no exista cárcel por no hacerlo, no me moveré de mi casa ese día. Y si salgo es a comerme un helado o a trabajar. No me creo el cuento de que otros decidirán por mí y que entonces pierdo el derecho a reclamar. He votado desde el día que pude. He votado pensado y variado. Y no hay diferencia, todos los candidatos son perversos. Me da igual, si queda Sandra, Caballero, Súger o cabeza dura. Me da igual si Portillo se tira de vicepresidente de Zury o si lo postulan por el Barca, el Madrid o Los Rojos. Mi vida en el pueblo sigue igual. Desde mi trinchera y mi hamaca tengo que vivir con este sistema y cambiarlo desde mi perspectiva, con mi trabajo diario, con mi voz y mi palabra, con mis ideas. No me creo el juego de la democracia de cartón. Mi lucha va por otro lado.

(Columna Lucha Libre publicada en elPeriódico el miércoles 11 de mayo del 2011).

martes, 3 de mayo de 2011

Desmadre de chance


Siempre me ha parecido irónico que el día del trabajo se celebre con un feriado. Es tan ridículo como eso de quemar al diablo en su día. ¡Vaya contradicciones del mundo moderno! Pero lo más increíble son las organizaciones no gubernamentales, formadas con la finalidad de realizar acciones concretas por el bienestar de los pueblos aunque en la práctica resulta que son las primeras en incumplir los derechos que juran defender. En la mayoría de ONGs los empleados dan factura y no son parte de la planilla, así trabajen un año o dos ahí, no tienen derechos laborales, ni feriados, ni permisos por maternidad. Conozco más de una de estas ONGs donde mujeres que han luchado por los derechos de los niños, tienen que renunciar a los de sus propios bebés para seguir trabajando y cumpliendo con el contrato. Esto sucede hasta en las universidades que se las llevan de religiosas o jesuitas. Ahí las maestras no tienen derecho a maternidad, ni a sus días de lactancia. ¡Increíble! ¿Cuándo vamos a empezar a predicar con el ejemplo?
Pasó el día del trabajo y se acerca peligrosamente el día de la madre que en mi opinión tienen mucho paralelismo. Ya que la maternidad es el trabajo más importante y pesado que tienen muchas mujeres, y es el único que no es remunerado económicamente y encima de eso es ninguneado y desacreditado. Hoy en día, muchas mujeres que se dedican todo el día al cuidado de sus hijos son vistas como pinches amas de casa. Como si en otros momentos no nos llenáramos la boca con frases como “la familia es la base de la sociedad”. ¿Y quién ve por la familia pues?
Si quiere agasajar a alguna madrecita no le regale electrodomésticos, ni limpiadores. No llegue a almorzar a su casa (¿a quién le tocará limpiar el desmadre?, no le dé feriado a sus hijos (¿quién los tendrá que cuidar mientras tanto?), etc. Y a las madres en su día, yo les pido que repiensen su rol. Ser madre en el sentido sufrido y sacrificado del asunto, no debería ser para toda la vida, ni algo digno de orgullo. Mírele el tamaño a su hijote y por favor no le recoja los calzoncillos del suelo, que ya es hora de que lo haga él. Le aseguro, que le haría un favor.

(Columna Lucha Libre a publicarse en elPeriódico el miércoles 4 de mayo del 2011).

sábado, 30 de abril de 2011

Al final del túnel.


Hoy es un Sábato triste. Aunque siempre podamos recurrir a sus libros, usados, viejitos, eternos.

martes, 26 de abril de 2011

De lunas, días y semanas



Los cálculos de Dionisio el Exiguo, matemático de los lejanos años 500, no contaban con el cambio climático como factor sorpresa. Así que este año, los que no somos católicos, y celebramos la Semana Santa como feriado y vacaciones y no como festividad religiosa, nos vimos con dificultades de logística del tipo ¿va la calzoneta con las botas de lluvia? Ni modo, así es la vida, muchos niños regresaron a clases sin el prometido bronceado pero con un improvisado resfriado. ¿O será culpa de la luna llena que es religiosa en lo lunática?
Gracias también a las insuficiencias del tal Dionisio, este año el Día del Libro quedó ahogado en la gloria del sábado, y pasó como dicen sin pena ni gloria por la vida de los guatemaltecos, que de por sí, ignoran, en su mayoría, el regalo inmenso que viene envuelto en las hojas de un libro.
Los libros que como los humanos, viven y sufren, andan en luto maternal, pues las noticias internacionales cuentan que la última fábrica de máquinas de escribir, la compañía Godrej and Boyce de Bombay, cerró sus puertas para siempre. Con esto (aunque algunos aseguren que es con la muerte de Liz Taylor) termina definitivamente el siglo veinte. Enterramos una época en que escribir tenía que ver con un ritmo que venía pegadito al sonido que producía el golpe seco de las teclitas sobre el papel. La armonía y consonancia que salía de teclear, hacía del ejercicio de escribir, una experiencia orgánica que incluso nos daba el tiempo necesario para pensar antes de escribir, algo que ahora a muchos nos cuesta hacer.
No tardarán en clausurar la última academia de mecanografía. Pero antes de que cierren las puertas del lugar más solitario del mundo, me gustaría volver a escuchar el sonido ensordecedor de un montón de estas maquinitas, tecleando todas al mismo tiempo un mantra que diga: Adiós, Dionisio, el exiguo. Me voy de vacaciones a un lugar con sol.

(Lucha Libre publicada el miércoles 27 de abril en Periódico).

miércoles, 20 de abril de 2011

Ajá



Cuadro cortesía de: Alberto Famadas

Lo que usted tiene que hacer es darnos ánimos. Para salir adelante hay que ser propositivo. Guate necesita gente optimista que resalte las cosas lindas que suceden aquí y no más pesimistas que sólo ven el vaso medio lleno. Lo malo ya todos lo sabemos, no necesitamos que lo vuelvan a señalar ¿Por qué no escribe una columna de opinión invitando a sus lectores a Atitlán? Deje de resaltar las dificultades, concéntrese en lo hermoso, lo lindo, lo único. Vea los logros y no los desaciertos. Coménteles de todas las actividades recreativas que se estarán realizando, de las ofertas en hospedaje, de los vuelos en parapente, de los nuevos parqueos en donde podrán dejar sus carros.
Aquí en Panajachel, los turistas son bienvenidos, claro que los queremos pero no de esos mochileros que no consumen, ni compran nada. Queremos el tipo de turista que va a Antigua: el que gasta dinero, el que compra artesanía y ropa. Ese es el bienvenido, el que consume y se va, no el que se enamora del lugar y se queda a vivir. No queremos que compren nuestras tierras y traigan sus costumbres de droga y perdición.
Y es que ustedes los periodistas tienen la culpa de las cosas malas que suceden, ya vió con la crisis de la cianobacteria, ¿qué necesidad había de hacer eso tan grande? Este año ni apareció. Sólo exageraciones son ustedes. Habría que limitarles lo que dicen.
Por otro lado, deje de referirse a las juntas de seguridad como “encapuchados”, no ve que son gente honrada, humilde, preocupada por su pueblo. Mientras usted duerme tranquila, ellos la cuidan. Ellos atacan solo a los malos. Como dice el dicho; nada teme el que nada debe. Los casos de gente apaleada, golpeada o tirada al Río San Francisco, no son para tanto. Todos se lo merecían, todos eran gente que había tomado más de la cuenta, borrachitos que deberían estar dormidos a esa hora y no deambulando por las calles. Si de verdad fuera ilegal o algo malo, no tendríamos a la policía de nuestra parte, no actuaríamos con tanta tranquilidad.
Así que usted invítelos, aquí van a estar seguros, no les va a pasar nada malo. Eso sí, mejor si no beben, ni ríen fuerte, ni salen de noche.
Lucha libre publicada en elPeriódico el miércoles 20 de abril del 2011.

martes, 12 de abril de 2011

Para no enamorarme



Aquello de pan y circo para el pueblo tiene su versión tropical con el guaro y el fútbol. No deja de ser curioso que una de las frases más famosas de nuestro único Nobel de Literatura, tiene que ver con la borrachera. Somos famosos por la calidad de nuestra cerveza (fíjense en el “nuestra”) y lo sofisticado del ron zacapaneco. Y pronto por la Quezalteca con rosa de jamaica, de la que me declaro adicta en potencia. ¿Razones para chupar? Miles. Como dice la canción; tomo para no enamorarme, me enamoro para no tomar. En ese círculo, generaciones enteras crecen anestesiadas y convencidas de que la única manera posible de celebrar o enterrar una derrota es en un océano etílico. Pocos cuestionan la terrible dimensión de ser un pueblo embrutecido por el único producto que llega democráticamente a todos los hogares, incluso donde aún no tienen electricidad, ni asfalto, ni letrinas.
Agradezco las bendiciones de una copa de vino diario, una cervecita fría que refresque, la cuba que nos nivela y hasta un tequilita astronauta (café, azúcar y limón) para curar la gripe. El elixir de los dioses es bendición del libre mercado y del libre albedrío pero también maldición para almas ansiosas.
Vean los efectos del guaro en la universidad pública que un día fue un hervidero de ingenio, intelecto, chispa, rebeldía y crítica. Hoy, el abuso etílico convirtió la famosa huelga en un chupadero cualquiera, micrófono abierto para escatología burda, violenta, machista y bastante aburrida. Universitarios de ojos vidriosos, pasos tambaleantes y chela en mano, embrutecidos por la misma oligarquía que tanto critican, trabajan para poder chupar, chupan para aguantar el trabajo.
Abundan las ofertas para beber pero nadie nos enseñan a parar antes de que nos alcance la goma.
Por cierto, tengo algo de taquicardia, los dejo, me voy a tomar un traguito.