martes, 17 de septiembre de 2013

Mala guatemalteca

En estos días dan ganas de ser rusa, sueca o uruguaya. Dan ganas de desaparecer los malos inventos como la patria, las fronteras, las banderas, los himnos y sobre todo las bolsitas de plástico que inundaron todas las calles y carreteras de Guatemala como un regalo un tanto siniestro para nuestra patria en su disque cumpleaños. El 15 de septiembre siempre me pone en aprietos ante mis hijos que ingenuos y amorosos me preguntan cuál es mi símbolo patrio favorito. Les digo que el maíz negro y me dicen que ese no existe, les digo que me gusta más el zanate que el quetzal y me ven con cara de loca. Les cuento que no creo en Tecún Uman y veo la decepción en su carita, les da tanta tristeza como si les dijera que el ratón Pérez es un mito. Me piden que les compre una banderita para el carro y yo les pido que mejor organicen una jornada de siembra de árboles o de recoger la basura, si es que tanto amor patrio tienen. Cambian de tema. Tengo claro que no quiero inculcarles a mis hijos un patriotismo de estadio, de hincha, de linchamiento patriótico. Por supuesto que quiero que ellos amen a Guatemala pero con un alto sentido crítico, sin perderse en cursilerías nacionalistas que sólo daño le hacen al país. Esta patria del criollo tal como la conocemos y celebramos hoy me da asco. No me siento representada en un escudo de armas, ni en un himno lleno de palabras violentas y expresiones marciales. No me gusta ver a los jóvenes marchando como soldaditos obedientes a una élite que los desprecia. Así que seguramente soy una mala guatemalteca. ¿Qué le voy a hacer? (Columna Lucha Libre del miércoles 18 de septiembre del 2013 publicada en elPeriódico

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Duelo Nacional

Septiembre, el mes de la patria, empezó con dos eventos terribles que demuestran lo poco que valen las vidas en Guatemala. Una docena de muertos y otros tantos heridos dejó un ataque armado en San José Nacahuil del municipio de San Pedro Ayampuc. Curiosamente, es una de las comunidades más activas del movimiento de resistencia pacífica de La Puya contra la Mina El Tambor. El episodio de violencia en el que murieron dos niñas, se dio luego de una campaña de amedrentamiento contra los pobladores, en la que participó la Policía Nacional Civil (PNC). En mi mente resuena esa estrofa del Himno Nacional de Guatemala que dice: “Si mañana tu suelo sagrado lo amenaza invasión extranjera…” pero el final me suena más a que moriremos a que venceremos, sobre todo con este gobierno militar que criminaliza la protesta social y vende al mejor postor extranjero nuestros recursos naturales. El otro hecho, nos es tan conocido que parece repetitivo. Para mí es un asesinato colectivo que pudo haberse prevenido porque no es raro que las camionetas vayan más llenas de lo que su capacidad permite; porque todos hemos visto la imprudencia con que manejan los pilotos, sabemos las condiciones terribles del transporte público y el estado en que se encuentran las carreteras del país. Podemos seguir pensando que 43 muertos y 40 heridos en un busazo, es un terrible “accidente” o podemos cambiar nuestro paradigma y verlo como algo que pudo haberse prevenido. Mi corazón y mi tristeza están hoy con la gente de San Martín Jilotepeque y de San José Nacahuil, quienes exigen justicia para sus muertos. (Lucha Libre publicada el miércoles 11 de septiembre del año 2013 en elPeriódico).

martes, 3 de septiembre de 2013

Colores tristes

Cómo duele éste país. Pesa, ahoga, encoge el corazón. Pienso en el suicidio de Mario Francisco Álvarez Baltazar, un niño afro descendiente (les decíamos negros, antes que la corrección política maquillara todo). Imagino cómo habrán sido de infernales los días de Mario en la escuela sufriendo el acoso constante de sus compañeros. Pienso en la indiferencia de sus maestros, de la misma directora que cerró los ojos ante la queja de María Baltazar de que molestaban a su hijo. Pienso en los padres de los compañeros de clase de Mario Francisco, me pregunto si son conscientes de lo que el racismo puede herir a un niño. Me pregunto si esa gente es parte de ese gran porcentaje de creyentes en Dios. Me pregunto en qué tipo de Dios creen. Si es un Dios que discrimina, odia, hace de menos. Me pregunto si en serio creen que Dios es canche y ojos azules. Y si tal razón es suficiente para pensar que un negro, un indio o un chino son menos que un blanco. A veces me da asco éste país con sus banderitas en los carros y el falso patriotismo, la hipocresía, el pecho hinchado en los estadios nacionales cada vez que hay un partido y al mismo tiempo los miles de insultos racistas que caen sobre los jugadores no blancos. Me duele. Y no parece que los guatemaltecos tengamos el sueño común de que un día todos valgamos lo mismo, sin importar nuestro color. Es terrible que un niño se quité la vida por el acoso de otros niños, y que nadie haya querido evitarlo. Hay que ser intolerante con el racismo hasta el punto de negarse a escuchar chistes racistas. El racismo es un delito que mata y entristece. (Lucha Libre publicada el miércoles 4 de septiembre del 2013 en elPeriódico).

miércoles, 28 de agosto de 2013

La élite y la bota

Todo el día escuchando helicópteros en el cielo. Camino en el centro de Antigua Guatemala entre soldados, guardaespaldas y policías. Armas por todos lados, carros de doble tracción y polarizados, escopetas al desnudo. Corbatas, sacos y zapatos lustrados. Hombres armados viéndoles el culo a todas las mujeres que les pasan por delante. A todo pistoludo le caería bien un curso de urbanidad, buenos modales y un intensivo de Derechos Humanos. Leo en las noticias que se trata de una reunión del sector bancario. La “crema y nata” del poder económico en Guatemala son atendidos en persona por el presidente. Claro que los ricos no necesitan parar carreteras ni bloquear tráfico para poder platicar con Tito, ellos tienen sus propias medidas de hecho. Mientras veo todo ese movimiento inusual de pisto y armas, no dejo de pensar en el reportaje de Martín Rodríguez “Los militares y la élite, la alianza que ganó la guerra” publicado recientemente en Plaza Pública. Poco ha cambiado desde los años ochenta, los presidentes siguen siendo los vasallos de la élite económica, no gobiernan nunca para el pueblo que los eligió sino que para quedar bien con los financistas. Un antiguo pacto con el diablo que nos tiene permanentemente entre el limbo y el infierno. En el cielo, otro helicóptero sobrevuela. ¿Qué negocios se cocerán allá arriba? Si en los ochenta, la élite prestaba sus propias avionetas para trasladar militares y lanzar bombas en el área Ixil, ahora ¿qué servicios prestarán para lograr desalojos en sus fincas, contratos millonarios o derechos de explotación de los recursos? Tal vez no quiero saber. (Lucha Libe publicada hoy en en elPeriódico de Guatemala)

miércoles, 21 de agosto de 2013

No les interesa

En la aldea San Juan del Obispo del municipio de Antigua Guatemala, desde hace medio siglo, funciona la Biblioteca Luis de Lión. Es un espacio mínimo, donde ya no caben los libros, ni tampoco los mil niños y niñas que llegan mensualmente desde las aldeas cercanas a estudiar. El local se ha quedado pequeño. Mayarí de León dirige la Casa Museo Luis de Lión y una academia comunitaria de formación artística en marimba, violín, solfeo, teatro, dibujo y pintura. Mayarí y un montón de jovencitos locales gestionaron un espacio más grande para la biblioteca. Tiene los planos, y una promesa de donación de la Fundación Riecken para la construcción del edificio, mobiliario, libros, tecnología y capacitación del personal. Solicitaron un terreno abandonado en San Juan el Obispo a un costado de la escuela primaria. Aun así, el lunes, justamente en el aniversario del nacimiento del escritor Luis de Lión y de la creación de la biblioteca, Mayarí recibió una copia del acta del Concejo Municipal de La Antigua Guatemala donde le dicen, “por el momento no les interesa invertir en el proyecto”. No entiendo. No costará un solo centavo a las arcas municipales (el terreno seguiría siendo municipal) y los beneficios son indiscutibles. Eso, sin mencionar que el Estado guatemalteco reconoció su culpa en la desa-parición del escritor y acordó, entre otras cosas, la construcción de un centro cultural. El Concejo les ha negado incluso una audiencia y con ello violenta el Derecho a la Educación de los niños y niñas. Si a usted también le indigna: ¡Escriba, llame, manifiéstese!

miércoles, 14 de agosto de 2013

Suciedad social

No sé de donde salió el término “limpieza social” pero implica una gran carga inmoral. Se limpia lo que está sucio. ¿Quién es el pulcro e inmaculado que decide quién es el bueno y quién es el malo? Desde luego no es un juez capacitado por medio de un proceso judicial. ¿Y quiénes son los sucios? No son los que roban millones de quetzales al Estado. No son los ladrones de cuello blanco y corbata. No son los que con su voracidad y ambición desvían ríos para sus fincas o fábricas. No son los que evaden impuestos. No son los que pagan salarios de mierda. No son los que imponen cementeras o minas a las comunidades. No son los que se enriquecen a través de la trata de seres humanos, armas o con el narcotráfico. No son los que aprovechan las enfermedades para lucrar inmoralmente con la salud. No. Esa gente ocupa puestos en el congreso, dirige Ministerios, son cabeza de iglesias, “gente bien”. La limpieza social se infringe directamente a los adolescentes de las áreas marginales, jóvenes de escasos recursos sin oportunidades. ¡Matémoslos, prendámosles fuego! parece escucharse por todos lados. Un país religioso trabado en el viejo testamento, en el Dios vengativo e iracundo, un país que se regocija ante la muerte del pinche ladrón de celular y defiende al genocida, celebra el linchamiento y se escandaliza ante la píldora del día siguiente. Un país con el corazón y la mente sucia. Hace falta limpieza pero de nuestros sentimientos. Sacar la mugre de la violencia, el egoísmo, el racismo y la injusticia… para empezar. (LUcha Libre publicada el miércoles 14 de agosto en el 2013 en elPeriódico).