miércoles, 7 de julio de 2010

De naranjas mecánicas y otros ácidos


Un poco sin querer queriendo, otro poco por casualidad, me he mantenido alejada del Mundial. Veo los resultados en la prensa, me río de los comentarios en Internet y procuro no enojarme ante el sometimiento brutal del fútbol que vivo cada día. Pero hoy, escribo mi columna, mientras en la televisión de enfrente Holanda y Uruguay disputan un lugar en la historia del fút. ¡¡¡ Goooool!!! Intento meterme en el ambiente pero mi mente se va a la Naranja Mecánica, mi película favorita de todos los tiempos. Tiene mi edad y es hasta el día de hoy, una de las cintas más modernas, controversiales y polémicas que he visto. No hay duda que el cine me apasiona mucho más que el deporte. Claro, disfruto de la belleza de los hombres, de verlos corriendo entre el césped y de la fuerza de sus piernas. Hasta podría entusiasmarme más con estos juegos, si al menos el audio fuera menos ofensivo. Imagino este juego con buena música de fondo, y hasta podría pensar que los futbolistas son danzarines y que cada movimiento es una obra de arte. Pero para ello, tendría que alterar mis sentidos, consumir alguna poderosa droga y quizá hasta enamorarme de un futbolista. ¡Jajaja!


Y mientras me contagio de la euforia, Uruguay empata y casi, casi, siento una emoción sincera. Mi orgullo latinoamericano, se infla y puedo verme en algún bar de Montevideo brindando con la Uru. Se me antoja un chivito asado, estar comiendo en el Mercado del Puerto. Y de pronto todo cambia y ya no hay empate sino una vez más los europeos le han ganado a los latinoamericanos. Me entristezco, mi corazoncito no se encuentra preparado para estas desilusiones. Y es que el fútbol me recuerda demasiado mis circunstancias sociales. Otra cosa sería si hubiera nacido en Holanda, estaría en este momento en The Bulldog celebrando el partido con un tremendo puro de marihuana. 3-2


Columna Lucha Libre publicada en elPeriódico el miércoles 7 de junio de 2010.

4 comentarios:

Nery Dubón dijo...

Si bien es cierto yo, soy chapin desde la cabeza hasta la punta de mis pies, sin embargo le voy a Holanda desde que naci en el año de 1974, año en el que hubo un mundial y existio un gran equipo denominado la naranja mecanica, el cual fue subcampeon, cuatro años mas tarde en Argentina 78 tambien fueron subcampeones y por la historia y por el buen foot ball es que soy seguidor de la naranja mecacina y no porque sea marihuano ni nada por el estilo, asi es que como critica constructiva le digo que si no sabe de foot ball soccer, se abstenga en su columna y dejeme comentarle que actualmente vivimos en un mundo en donde cada pais vela por su nariz, ya quisiera yo ver a un Uruguayo apoyando a Guatemala en un partido en donde se mida contra España, necesita documentarse y el foot ball soccer no es solo sentimiento si no preguntele a Diego Armando Maradona.

Atetamnete


Lic. Nery A. Dubòn

Anónimo dijo...

Ve pué, que sos viajada, ¿no?

Anónimo dijo...

Hola Lucia!

No suelo contestar las notas de prensa pero esta suya me llego al corazon, yo tambien tenia mi corazon con los uruguayos, y tampoco soy una fanatica futbolera, lo mio es otra cosa, pero tampoco me pierdo de ver a los futboleros que vaya si no nos dimos gusto en este mundial!

Nuevamente EXCELENTE nota, y me encanto la informalidad de esta pero muy muy acertada!

Slds,
Doris

spd dijo...

Entendí, lo mejor sería estar en Uruguay fumando un gran puro de marihuana viendo la Naranja Mecánica