martes, 21 de diciembre de 2010

El niño J



No está dormido aunque parece. Sabe disimular muy bien la quietud, acostado día y noche en su pesebre. Al menos tiene un lugar fuera del closet para analizar con claridad lo que sucede a su alrededor.

El Niño J piensa en otro niño, un X que no tuvo su buena estrella. Leyó la historia en el papel periódico donde envolvieron al ángel chismoso (desterrado este año al cajón de los adornos viejos). La noticia decía que su madre lo había abandonado al nacer, en un basurero. Aún llevaba colgado el cordón umbilical de la vida. Estaba desnudo y casi muerto del frío. Los bomberos y los vecinos lo rescataron y sobrevivió. Era un milagro su frágil existencia, su soledad prematura retratada en los diarios.

Al niño J le hubiera gustado regalarle su fino vestido de encajes a X, siempre le ha parecido demasiado blanco y lujoso para un personaje perseguido y pobre como él. También le habría encantando compartirle ese espacio cálido bajo el árbol y darle un lugar entre tantas luces. Prestarle la sonrisa encantadora de su madre y el rostro preocupado pero firme de su padre. Un hermano para la historia, alguien con quien compartir la mula, el buey las ovejas y todos los animalitos que año con año se han ido incorporando en su mundo de 11 meses de encierro y uno de despliegue y fiesta.

El niño J sintió otra vez el frío de estos días hiriéndole el corazón. Le asusta ser excusa para el consumismo.

De pronto, los niños de la casa, los de carne y hueso, se detienen de sus correrías frente al árbol para ir contando los regalos con su nombre. El niño J puso su mejor cara, esperando un comentario, una sonrisa, una oración, una caricia, algo menos aburrido que esa letanía de pedidos y marcas de la que hablaban los niños de la casa.

¡El niño J entre tantas bombas de vidrio, luces, estrellas, oro, incienso y mirra, se siente totalmente enajenado! ¿Alguién le hará el milagro de devolverle su fe en la humanidad?


(Lucha libre publicada el 22 de diciembre en elPeriódico de Guatemala)

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Deja vu ochentero

Odié los años ochenta, no sólo por su moda asimétrica y chinta sino sobre todo por su violencia generalizada, la carnicería y el ambiente bélico que se respiraba. Recuerdos lejanos de una niñez de miedo y de paredes que escuchaban.
En los noventa se firmó la paz que sólo fue de papel. No hubo diálogo, ni reconciliación, ni reorientación de intereses y fuerzas. Las armas y las balas siguieron siendo el método preferido de resolución de conflictos. Y ahora nos sorprende vernos caminando en círculos, vagando en laberintos sin salida, escurriendo sangre por los noticieros cuando hemos reducido cada vez mas nuestro nivel de diálogo, de tolerancia, de análisis, de soñar con cambios sociales y hacerlos realidad.


Ahí están los ex paramilitares exigiendo eternamente una indemnización, los mismos líos de tierra, las mismas exclusiones, las brechas cada vez más grandes, las contradicciones más marcadas, las polarizaciones más obvias, las mismas heridas que no cicatrizan. Los mismos presupuestos de mierda para educación, salud y seguridad. Los mismos sueldos de hambre, los mismos métodos de evasión de impuestos, de evasión de justicia, de corrupción. Los mismos compadrazgos para obtener puestos en el Gobierno, las mordidas institucionalizadas, la misma compra de votos, las pintas sin sentido en piedras y postes, los mismos políticos ahora reproducidos y aumentados. El mismo miedo a denunciar, a actuar, a defender lo esencial. Y cada vez más huérfanos, más viudas, más fosas comunes. Los mismos perseguidos: el maestro de Sololá torturado (pienso en Lisandro G), la socióloga brutalmente asesinada (pienso en Emilia Q), el artista que no hacía daño a nadie (pienso en Boris J), las mismas injusticias.
Y el colmo es que hasta en las radios suena la misma música de mierda.


(Lucha Libre publicada el miércoles 15 de diciembre del 2010 en elPeriódico)

martes, 7 de diciembre de 2010

Sin nombre


El cerebro en su laberinto de neuronas sucumben en algún momento al poder oculto de las hormonas. Una naturaleza oscura que no brinda claridad. Rebelde en mi sumisión. De temple inseguro y pasiones histéricas.

No me gusta que me impongan las situaciones. Y diciembre es la imposición por excelencia. Tengo que ver a los amigos, tengo que contarte cómo estoy, tengo que sonreír, tengo que ser amable, tengo que regalar y empacar, tengo que abrigarme bien, tengo que compartir, tengo que…, tengo que…, tengo que... ¿Y si dentro de mí no tengo nada?

Un corazón que se siente como peluche viejo; lleno de ácaros, de alergias, de lágrimas pasadas, de babas secas, de ayer. Se me impone diciembre con sus costumbres, sus convivios, sus brindis, sus dorados y plateados, su nieve sintética, sus patéticos villancicos, sus demonios quemados. Lincharon mi paraíso y el cielo se tiñe de rojo. Rojos mis sentimientos, mis odios.

Y luego el recuento de los daños, los años. Odio ver atrás para descubrir que soy un lugar común de errores, de malas decisiones, de pensamientos injustos, de egos, ismos.

La vida como metófora reflejada en el agua del inodoro y la mierda danzando en círculos, dando vueltas directo, quizá, al lago más lindo del mundo.

El Olvido con Windows 97. Una rocola falsa en mi cantina favorita. Y un corazón arrítmico que no se da a entender.

En algún lugar de este mundo, existe una brisa fresca para mi alma vieja. Un libro por escribir.

O una isla a la cual partir.

(Lucha Libre publicada el 8 de diciembre del 2010 en elPeriódico).

lunes, 6 de diciembre de 2010

Sofía y Sophie

Tienen la misma edad, pero no la misma realidad. Para ambas es la primera vez en la zona 1 y es un día que no olvidarán tan fácilmente


Sofía está cansada, caminó, caminó y caminó, bajó y subió cerros, usó Picop, camioneta, camión, volvió a caminar y caminar. Va acompañando a su padre campesino a hacer un mandado. Tiene dos tortillas en la panza y un poco de Pepsi. No sabe bien lo que es mandado pero intuye que es algo aburrido; tiene que ver con colas y esperas. Nunca había escuchado tanto ruido: las bocinas, las ambulancias que se mezclan con los gritos de los vendedores, el gorgorito del policía y un traqueteo grave que no descansa. Tanta información la marea, trata de leer la publicidad, los carteles que van y vienen, pero todos pasan muy rápido y sus ojos no logran descifras las sí-la-bas. Si se perdiera ahí mismo, si la mano de su padre desapareciera, no sabría qué hacer.
Sofia y Sophie cruzan sus miradas, cinco segundos dura el contacto.


Sophie le agarra fuerte la mano a su padre, no le gusta ese lugar lleno de olores que no reconoce y de gente fea, seguramente también pobre. Le han dicho que los pobres roban, que son mareros, que son malos, que le quieren quitar su cadenita de oro y sus aretes de la primera comunión. A Sophie le encanta pasear con su padre, pero cuando el viaje es directo al centro comercial, donde todo es limpio y ordenado, no ese caos gris y ruidoso donde se encuentra hoy. ¿Dónde esta el césped, las garitas, la seguridad de su mundo limpio?
Sofía y Sophie se curiosean con las miradas. A Sofía le parecen fascinantes los ojos azules de esa niña, la carita de muñeca fina, lo bonita y pulcra que se mira. Parece anuncio de tele, piensa. Sophie nunca había visto un vestido tan colorido, ni unas trenzas negras tan largas y bonitas, ni unos ojos negros tan listos y grandes. Parece anuncio de tele, piensa.


Sofia y Sophie se sonríen. Y se reconocen algo en común: las dos tienen miedo. Pero un miedo que podrían aguantarse, si papá les compra un poco de ese maicillo que se les tira a las palomas.
¡Arriba de sus cabezas ondea una bandera!


(Lucha Libre publicada en elPeriódico el 7 de diciembre del 2010)

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Icareando


Cuando la fuerza no me alcanza ni para levantar un libro y sumergirme en él, está el cine. No recuerdo cuál fue la primera película que vi. Es triste que mi memoria no la haya retenido. Pero sí recuerdo la primera vez que mis ojos se pusieron atrás de una cámara y sentí el poder inmenso de fijar realidades. Los cineastas son los grandes mentirosos por excelencia. Hacer cine es reinventar el mundo. Y cuando la política me asquea, las relaciones humanas me agobian y la adultez me golpea con su carga de monotonía y problemas, siempre puedo encontrar a la mano, una película que me lleve a otro mundo.


Que en un país como Guatemala se haga cine es un milagro, es una fiesta, es un camino hacia la verdadera esperanza hacia la apuesta al trabajo en conjunto, a nuevas realidades. Hacer cine es creer en la magia, en la alquimia y es tener el poder de concretar sueños. Estoy segura que si hay algo rescatable en este año 2010 en la historia de los guatemaltecos, es el esfuerzo de cientos, si no miles de artistas, técnicos, profesionales y entusiastas que han contribuido en producir más de una docena de largometrajes de ficción y cientos de cortos y documentales.


En Guatemala se hace cine, así como en Quetzaltenango, en Sololá, en Cobán y en Centroamérica. El Festival ÍCARO, producto del esfuerzo extraordinario de Casa Comal es la plataforma más esperada del año para poder conocer estos trabajos. Pero es el público, el cinéfilo, el que se sienta frente a la pantalla y cree, el verdadero Dios y Diablo de esta historia. En él se encuentra el poder de creer, de cambiar, de ser tierra fértil para nuevas realidades. Si no abarrota las salas de cine, si no compra las películas (en su versión pirata o legal), si no comenta, critica, recomienda, nada de esto tiene sentido.


¡Vamos pues al cine!


(Columna Lucha Libre publicada en elPeriódico el miércoles 17 de noviembre del 2010).

martes, 9 de noviembre de 2010

En sí mismo

(Fotaza de Carla Molina)

Llegará el día que se me olvidarán todos los passwords. Se mezclarán los años con los meses y los días; los nombres de mi gente serán una maraña compuesta de sonidos con dulce gusto a nostalgia. Será cuando la neolengua de la que hablaba George Orwell haya reducido mi capacidad de pensamiento y dé igual estar solo que sólo. La tilde como vestigio de lo que antes se acentuaba. La RAE jugando al dadá.
Pero parafraseando a Sabina, aún no ha nacido el pino del que estará hecha mi caja.
No es 1984 ni un Mundo Feliz, es la Guatemala que se precipita a un 2012 demasiado publicitado y poco comprendido. Un país polarizado más que nunca en sus desigualdades, tremendamente violento y temeroso de un Dios y una justicia que se lleva mejor con los pudientes que con los descalzos.
Pueblos y barrios que se vuelven trincheras, jaulas de oro, condominios como cárceles, hombres que a falta de trabajo y en la paranoia del miedo, se arman, se esconden en el anonimato colectivo y se erigen guardianes cavernícolas de la moral y las buenas costumbres. Mujeres que se visten de miedo y trabajo para no pensar. Y en el macro, los pronósticos pre electorales vienen ya chorreando sangre, oliendo a tranza consumada y a pueblo vencido. Me cuesta creer que exista un proyecto político que dé un giro positivo a este sistema corrupto y maleado.
Pero por otro lado, he visto el milagro atrás de ciertos espíritus libres y enteros, rebeldes eternos que cuando no mueren o son encarcelados contagian como poseídos de polvo de hada con su luz y energía. Como la ola cuando crece y cae con fuerza chocando en la arena, su presencia es capaz de crear ese caldo de cultivo universal de donde nace la vida. Que si es propia se ve mejor con mayúscula. La Vida como fin en sí mismo.

(La Lucha libre publicada en el Periódico el miércoles 10 de noviembre del 2010)

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Propuesta 19


Vanguardista parecía la idea de que ayer los californianos decidieran en referéndum, si autorizaba el cultivo, la venta y el consumo de la cannabis sativa. De ganar el sí, esto sería una revolución cultural de repercusiones internacionales que sin duda afectaría la manera en que Estados Unidos combate las drogas en el mundo y también la vida de los consumidores de dicha planta, considera sagrada por muchos seguidores.

Ya desde 1996 en California está despenalizado el uso de la marihuana para fines médicos. Y este pequeño negocio deja ganancias de nada menos que mil millones de dólares al año. Clifford Schaffer, editor de MarijuanaBusinessNews.com asegura que "La marihuana es el oro del futuro en California” una motivación económica para aquellos que aman el pisto. Según cálculos de la DEA, Estados Unidos pierde más dentreinta mil millones de dólares al año al dejar en manos ilegales este negocio. Por ser California, hogar de antiguos hippies que consideran la marihuana un producto curativo y mágico, símbolo de la libertad individual, el cultivo doméstico de marihuana y su consumo privado y público no ha cesado nunca. La mitad de los 37 millones de californianos han confesado en las encuestas que han probado “un puro” al menos alguna vez en su vida.

El reto conflictivo consiste en qué hacer con los tratados internacionales. No sería lógico por ejemplo que vender y consumir marihuana en San Diego fuera legal mientras del otro lado de la frontera en Tijuana, se mate y asesine en nombre de la represión y la lucha contra el narcotráfico.

Habrá que ver qué pasa, mientras tanto di no al narcotráfico, planta tu mota.


(Lucha Libre publicada en elPeriódico el miércoles 3 de noviembre del 2010)

martes, 26 de octubre de 2010

Los sentidos de la muerte

La foto es mía y es de mis favoritas...

Día de los Muertos y Día de los Santos Inocentes. Noviembre es un mes agradecido que empieza con un feriado. Asueto de calaveras y goma de brujas. De cualquier manera son tiempos para conmemorar a los que se nos adelantaron en este viaje sin retorno.
Mis pupilas gustativas se regocijan cuando pienso en la voz eterna de la abuela recordándonos la medida justa del anís que llevan las butifarras. Casi puedes escucharla criticando el fiambre de la vecina que siempre tiene el curtido demasiado picado. Y como herencia va la madre que aprende y luego sigue la hija (o el hijo), conociendo el oficio del mejor fiambre del mundo, que por supuesto es el que hace mi mamá y no la tuya.
Mi piel reacciona al viento, ese frío elegante que nos trae noviembre, capaz de hacernos remontar el vuelo como cometas de colores, vulnerables a las corrientes de aire. Duele el cuello de tanto ver el cielo azul, imponente y hermoso, profundo y eterno. Hasta que el hilo ya no da más y se rompe la conexión, y se nos pierde en el infinito azul. O tristemente se enreda en los cables de electricidad.
Y están el dolor, las lágrimas y los llantos, y el momento aquel de correr entre las tumbas con el olor a flor podrida persiguiendo nuestros sueños. Quizá es tiempo de huir a un lugar donde las tradiciones no carcoman tanto los sentidos.
Mi memoria de Todos Santos Cuchumatanes, es principalmente olfativa. Entra por la nariz el olor a incienso y copal, el alboroto del polvo y el lodo que deja la carrera de caballos, a la que sanamente renuncié en vida para dejarla como icono inmortal de mis mejores recuerdos. Aún escucho los llantos, y los aullidos de dolor, ahogando con alcohol la tristeza de aquellos que se fueron ya.
El soundtrack de mi muerte es una marimba que se funde con otra, y otra, y otra…

(Lucha libre publicada en elPeriódico el miércoles 27 de octubre del 2010)

miércoles, 20 de octubre de 2010

Arte vs. Comida



Foto de Carla Molina en la cárcel de Pavón durante Fiestas de Octubre 2009. María Sombrilla hizo un show genial, participaron muchos artistas, yo fui maestra de ceremonias y bauticé a un grupo de Tex Mex..


A propósito de las conmemoraciones de octubre, una columnista pregunta: ¿Qué tal si en vez de traer el cuadro de Diego Rivera atendieran a los miles y miles de niños con hambre? El año pasado por estas mismas fechas surgió una duda parecida. Una serie de notas en Prensa Libre aseguraba que el Gobierno gastaría Q7 millones en las Fiestas de Octubre y no en la hambruna del Corredor Seco. En realidad la cifra ofrecida por el Programa Nacional de Resarcimiento, de donde nació la iniciativa, era menor al Q1.5 millones para producir 1,000 eventos gratuitos durante 10 días en 22 departamentos. Asustados como ratones por el qué dirán o quizá listos como linces, las cabecillas del PNR se retractaron públicamente una semana antes de que empezara el festival y hablaron de reestructurar el presupuesto, pero no de cancelar el evento. Aseguraron que pagarían los honorarios de quienes ya habían sido contratados y seguían trabajando. Uno creería que un evento que requiere tanto tiempo y esfuerzo para realizarse, no es fruto de la improvisación sino parte de políticas culturales claras y objetivos concretos debidamente presupuestados y que su ejecución no depende del humor de un político o de la desaprobación de una empresa.


Fiestas de Octubre se realizó digna y milagrosamente gracias a decenas de artistas y profesionales con palabra y compromiso. Un año después el PNR aún deben muchos honorarios. Reto a la periodista que publicó la falacia de los Q7 millones a investigar dónde está el dinero que se “salvó” de caer en las garras del arte y la cultura, ¿cuántos niños se salvaron de morir de hambre con los sueldos y honorarios que no pagaron a los artistas y gestores culturales que trabajaron en Fiestas de Octubre?
Reestructurando la primera pregunta; ¿qué tal si en vez de robar, malversar o evadir impuestos se atendieran el hambre? Estoy segura que alcanzaría hasta para traer al Guernica.


(Lucha libre publicada el 20 de octubre del 2010 en elPeriódico)

martes, 12 de octubre de 2010

Tiro de gracia

Panajachel, doce de la noche de un viernes. Termina la cena en casa del amigo y empezamos a caminar las diez cuadras que nos separan del barrio Jucanya’. En ese breve trayecto nos topamos con seis grupos diferentes de hombres encapuchados y con palos. Son grupos organizados de vecinos por la seguridad del pueblo. Los cuatro primeros “puestos de seguridad” nos dan las buenas noches, nos dejan pasar pero no nos quitan la vista de encima. Algunos toman café, otros guaro. En el quinto grupo, salta un “cara tapada” que nos pregunta de dónde venimos, a dónde vamos y qué hacemos tan tarde caminando en la calle. Quiero contestarle que no soy Cenicienta que qué le importa, pero la prudencia de mi acompañante, me salva. “Venimos de una cena y vamos a la casa”. “Pasen pues”, se escucha. Mi hígado quiere gritar algo pero callo. Las cuadras que siguen hacia mi casa las hacemos en silencio. El último grupo de vecinos nos saludan muy amables, son los hombres del barrio y nos conocen.

Me parece formidable que los vecinos se organicen por la seguridad del pueblo.Pero en cinco años que llevo viviendo en Panajachel y saliendo de noche, es la primera vez que siento miedo en la calle y es por culpa de ellos. Tengo miedo de quienes dicen cuidarme. ¿Por qué deben taparse la cara? ¿Por qué no patrullar con la frente descubierta y carnets que los identifiquen? ¿Quién está reviviendo estas aberraciones anticonstitucionales? ¿Tienen derecho estos nuevos patrulleros a pedir papeles a los peatones y cuestionarles qué hacen de noche? ¿Quién nos cuida de quienes dicen cuidarnos? ¿Por qué no usar tecnología como las cámaras de circuito cerrado en lugar de técnicas cavernícolas?

Como si Atitlán no tuviera suficiente con la cianobacteria, los deslaves, las carreteras destruidas y la contaminación, ahora le agregamos ley seca anticipada, semi toque de queda y grupos de encapuchados patrullando en la noche ¡Qué alegre…!

miércoles, 6 de octubre de 2010

De locos


Pertenecía al bando de los que supuestamente tomaron leche de cocha, los que se quedaron en un mal viaje quizá excedidos del elixir de la Florifundia, ahogados entre octavo y octavo, o tal vez asfixiados por sus propias circunstancias. Nacer aquí, vivir aquí, morir aquí. Almas sensibles a lo imperceptible. El reino de los locos y sus tics. Cruzar la línea y escapar. Era una de esas tantas visiones irreales que abundan en la ciudad. Una despojada del miedo al ridículo. Una loca. Uno de esos personajes que existen en cualquier pueblo y barrio.


Esta loca que ahora ha venido a habitar mis recuerdos, tenía un carácter gatuno, aunque también perruno. Aparecía, desaparecía, arisca y amigable a la vez. De repente, se descosía y comenzaba su perorata. Sus ojos eran canicas volando hacia todos lados, transpiraba miedo, desconfianza, paranoia. Su cuerpo se encorvaba, se achiquitaba, casi desaparecía y luego ya no paraba de hablar y hablar. De su boca salían zopilotes, culebras, mariposas negras y hormigas.


Era la reina de las teorías de la conspiración. Aseguraba que la estaban vigilando, que la seguían, que había un ojo que miraba en todos lados. Decía que los gringos habían escogido a su padre para unos experimentos, que le habían inyectado ¨pequeños seres malignos¨ en la sangre, que lo habían enfermado y que estudiaban su deterioro físico. Decía que su papá tenía pruebas de eso, que doctores y gente importante estaban metidos. La loquita juraba que el Gobierno de Estados Unidos dirigía los experimentos y que prefería no seguir hablando porque la podían matar.
¨Pobre chiflada, mejor invítenla a un trago¨, decíamos todos.


(La Lucha Libre publicado el miércoles 6 de octubre del 2010 en elPeriódico)

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Escurrirse

Este 2010 se me fue escurriendo sin darme cuenta. Septiembre está por terminar y Foto 30 no vino a Pana, ni yo logré ir a ninguna actividad. Se me secarán los ojos por falta de imágenes frescas y nuevas. Mis brazos aún no han mecido a la dulce Inés, la esperada bebé de mi amiga Claudia. Y la Gloriosa Victoria será para los que viven cerca del corazón de concreto de este país húmedo y tierno. Diego Rivera se encuentra muy lejos de mi realidad de charcos y botas de hule.
En los últimos meses del año suelo extrañar la vorágine de la ciudad. Me veo entre cócteles y exposiciones, hablando cualquier cosa, bebiéndome el tiempo, dejando que la fiesta, el arte y las conversaciones banales llenen mis horas nocturnas con la dulce anestesia de la embriaguez. Y si suenan Las Marimbas del Infierno, diré Aquí Me Quedo, viendo cine nacional.


En mi pueblo, que es cualquier pueblo, la actividad más importante es la feria. Los niños han pasado todo el año esperando el momento en que los camiones viejos se estacionen frente a la iglesia católica con su chatarra a cuestas. La rueda de Chicago, el gusanito y sobre todo los futillos y las maquinitas tragamonedas. Han ahorrado durante meses, han roto la alcancía, han hecho venta de “garaje” de sus juguetes viejos, han montado obras de teatro y han logrado juntar el dinero suficiente para pasarla bien sin tener que depender de las frágiles finanzas de la madre y/o el padre. “¡Al fin churros para niños!”, exclaman emocionados.


Siento a octubre abalanzarse sobre mí con todos sus cumpleaños y actividades extracurriculares. Y siento un deseo extra de ser algo diferente. Ser satélite previniendo tormentas. Ser abstinencia en expansión. Ser polvo esnifado por la nariz del tiempo. Ser agua escurriendo por tu espalda. Ser periódico de ayer.


(Lucha Libre publicada en elPeriódico el miércoles 29 de septiembre del 2010)

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Serpenteando


Mis otras yo decidieron cambiar la rutina del martes. Nada de atiborrarse de diarios, periódicos y noticieros para luego vomitar sapos y culebras sobre aquellos que creen dominarnos. Sólo por hoy evitaremos caer en el juego de la jerarquía en la comunicación. Toda información es relevante. Una mañana de sol vale más que mil twitters. Gorra, agua pura con hierbabuena y la actitud de una navaja suiza. Las manos miniaturas de mis hijos van guiando mis pasos. La risa nerviosa de la aventura es la gasolina que combustiona mi huevonería. Tomemos este atajo, metámonos por este callejón, preguntemos aquí como bajar al río.


Caminamos río arriba por el San Francisco. Río urbano, río travieso, río sucio. Entiendo bien por qué los Tatas dicen que su nahual es la serpiente. Vamos zigzagueando entre los destrozos. Nos detenemos a recoger piedras de colores que un día fueron escenario para un ecosistema diferente. No vemos cangrejos, ni sapos, ni caracoles, mucho menos hermosos peces de colores. A lo más un zapato viejo, mucho plástico, algo de ropa destrozada contra las piedras, hierro retorcido, pedazos de concreto. Un ejército de personas trabajan cada día modificando este lecho -que con agua- arrastra rocas, arenas y lo que se ponga a su paso. Familias recogen la leña para el fuego de la noche. Un par de tractores juegan a apilar material a los lados. La geografía nos cambia los planes y nos expulsa a la calle. El chiquito señala el camino hacia la montaña y sus ojitos brillantes no aceptan un no, por respuesta. ¡Vamos pues! Dos segundos hacía arriba y el paisaje es metamorfosis pura. La sombra de los árboles nos relaja, la naturaleza es simplemente verde, aunque el grande la clasifica como exuberante. Respiramos olor a bosque y seguimos hasta un claro donde contemplamos Panajachel desde las alturas. Ambos, el grande y el chiquito, explotan en risas nerviosas de alegría.
Mami, ¿ya viste? es mejor que leer el periódico.



miércoles, 15 de septiembre de 2010

Alegoría patriota

La palabra patriota está bastante desacreditada en el país gracias a
un partido político al cual no deseo hacerle propaganda ni en mi peor
pesadilla nazi. Pero la definición que da el DRAE no me desagrada del
todo, podría incluso tolerarla. Patriota: Persona que tiene amor a su
patria y procura todo su bien. En el sentido amplio de la definición,
si soy patriota; amo Guate y le deseo sólo bienestar. Claro que sí;
aquí nací, aquí vivo, y en esta tierra fértil e impredecible deseo
convertirme en compost. Ser coqueta roja que recicla.
Así como amo intensamente a mi Guate, y a veces me ciego en el
nacionalismo -sobre todo en el rock y en el cine- también reconozco
que mi patriotismo no es tan excesivo como para excluir en mis
oraciones vespertinas, a los vecinos de El Salvador, por ejemplo. A
ellos les deseo exactamente la misma buena vibra que a mi vecino de
casa, sea cakchiquel o israelí . Y por supuesto el mismo sentimiento
me embarga cuando pienso en los beliceños, aunque para mí imaginario
sean tan lejanos como los chiítas.
En mi amor patrio, y amor al prójimo y al vecino, no cabría ni en mi
peor paranoia, por ejemplo, votar por una guerra contra Belice o algo
parecido. Si pudiera hacer un referéndum no reforzaría los límites,
sino las libertades. Que rico sería independizarnos de los poderes
del narcotráfico y así como sugirió Zamora recientemente, despenalizar
las drogas para empezar a curarnos de tanta violencia. Hacer patria
para todos. Añoro un espacio físico común y no privatizado, en el que
quepamos todos, los que por herencia o casualidad habitamos esta
tierra donde casi no hay ceibas, ni monjas blancas, ni quetzales, ni
jaguares, pero los cielos son de una gama infinita de azules. Cada día
un azul distinto.
(Lucha Libre publicada en elPeriódico 15 de septiembre del 2010).

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Muerte y lodo en la C-A1

Conozco la carretera Interamericana desde que se convirtió en mi camino hacía el amor hace casi una década. He visto sus transformaciones, los cortes bruscos en las montañas, las mutilaciones, ampliaciones y toda la metamorfosis que sufre a diario. Tuve mi alegrón de burro hace algunos meses, cuando cada tantos kilómetros había aquel cartel de Cementos Progreso que prometía: “Carretera sin mantenimiento los próximos diez años”. Dos días después del Agatha, todas esas vallas yacían soterradas entre los escombros. No las volvieron a poner, ¿quién sabe por qué?


Desde que comenzó este invierno, que parece no querer acabar nunca, cada vez que agarro esa carretera, siento miedo. Paso en mi carcacha al lado de los grandes muros de tierra, alucinada por los cortes de la montaña, recordando el respeto que tienen los campesinos a la naturaleza. Pero esas cosas nos parecen pendejadas, nosotros tomamos lo que necesitamos y punto. ¿Permiso a la Pachamama? ¡JaJaJa!.


Veo esos grandes paredones y me pregunto si fueron realizados por el trazo inteligente de algún ingeniero, si estudiaron y analizaron sus formas y sus propiedades deslizantes. Compruebo que sólo hacen falta dos horas de lluvia para que árboles, piedras y cerros caigan sobre el asfalto, tapando el camino. Cada vez igual que la anterior. Las montañas se desparraman, lloran piedras sobre los vehículos, soterran vidas. No son carreteras realizadas por expertos. Pura hueveadera. La corrupción, las comisiones y las tranzas son más importantes que las vidas humanas. ¿Quién asume los muertos de la Carretera Interamericana? ¿Son culpa de Dios o de las constructoras que no previenen? Bueno, nada de dudas, el señor Presidente ya exculpó a los suyos.


(Columna publicada en elPeriódico el miércoles 8 de septiembre del 2010)

martes, 31 de agosto de 2010

Murciélagos de luto

Dibujo: Joaquín Arrivillaga (5 años). Dice: Es imposivle volar pero en el mas alla sisepuede.

Así como van las cosas en Guatebala, voy a irme especializando en obituarios. Estamos condenados al eterno luto, a llorar y llorar muertos, a sacrificar a nuestros mejores hijos, a soportar injusticias, al miedo y a callar.

¡No lo puedo creer! ¡Es increíble! ¡Es imposible! ¡No puede ser!, fueron los comentarios que más escuché el jueves pasado. Leonardo Lisandro Guarcax fue asesinado en su aldea natal, en el Tablón Sololá. Un día antes había sido secuestrado mientras se dirigía a la Escuela Oficial de Chuacruz, donde era director. Lo encontraron con graves señales de tortura y ahorcado.

Lisandro, además de maestro, era artista, guía espiritual, promotor e investigador de arte prehispánico y un profesional del teatro, la música y la danza kaqchikel. Sus innovaciones en el arte maya, le habían dado fama internacional. Recién había regresado del Festival Riddu Riddu en el norte de Noruega, convocado por la nación sami. No es la primera vez, que miembros de Centro Cultural Sotz’il Jay son víctimas de la violencia. En mayo del 2009 mataron a Ernesto y Carlos Emilio Guarcax González del mismo colectivo artístico.

El asesinato de Lisandro tiene varias lecturas, el hecho de que alguien como él sea visto como una persona no sólo merecedora de ser asesinada, sino también de que se le inflinjan torturas típicas de la guerra, nos demuestra que la intolerancia y la injusticia mueven nuestro país. Que no hemos evolucionado nada, que no hemos aprendido nada, que somos peor que antes.

Es una pérdida irremediable y terrible para el país, la desaparición física de Lisandro es como una sombra negra que abre sus alas sobre nosotros. Me quedo con las palabras de Rosa Chávez: “Lisandro, sabemos que tu corazón está floreciendo, ya es neblina, lluvia, viento, sonido…”

martes, 24 de agosto de 2010

San Pedo la locura nunca será la pequeña Ámsterdam

San Pedro la Laguna nunca fue la pequeña Ámsterdam de América aunque así lo vieran quienes disfrutaron durante años, las ventajas de aquel territorio liberado por los tzutujiles del yugo de la desaparecida
Policía Nacional.
Aunque en San Pedro, al igual que en la capital holandesa, existe una parte de la sociedad que vive del tráfico, venta, uso y abuso de las drogas, las diferencias son abismales. En ambos lados, fumarse un puro de marihuana es tan fácil como tomarse un buen café. La diferencia radica en que allá las drogas están despenalizadas y en el lago, solapadas. Del otro lado del charco se protege a los adictos del riesgo de consumir dosis letales o alteradas y aquí se les criminaliza, castiga y encierra. Allá, los traficantes pagan millones de impuestos al Estado, y aquí en Guatemala, el dinero del tráfico de drogas se lava con diezmos o en mega construcciones. En Ámsterdam, el dinero proveniente de estas sustancias se emplea en programas de prevención de adicciones. Aquí, se invierte en altoparlantes cada vez más potentes, capaces de escucharse en el mismísimo cielo. Así se aseguran que Dios no se haga el loco con las súplicas para que Sodoma y Gomorra sean borradas para siempre del imaginario colectivo, ya sea por la furia de Huracán y Cabracán o por la versión moderna de las patrullas de autodefensa civil.
San Pedro la Laguna ya nunca volverá a ser la pequeña Ámsterdam. Tal vez nunca lo fue. Así como Todos Santos Cuchumatán ya nunca será igual que antes. Cada vez más pueblos guatemaltecos encuentran en el evangelio una guía para radicalizar sus luchas y ponerle un rostro a su demonio.
Ese demonio que se droga, baila hasta el amanecer y en las noches de luna llena: ¡quizá hasta fornica!

(Lucha Libre publicada en el periódico el miércoles 25 de agosto del 2010).

miércoles, 18 de agosto de 2010

De vírgenes


Crecí en colegios católicos en donde el mito de la Asunción de la Virgen María se me impuso como un dogma incuestionable. Tenía en mi cuarto un pequeño altar con mis imágenes preferidas y una candelita que prendía cuando rezaba; pedía el milagro de que a mí también se me aparecieran seres superiores que me animaran a tomar el camino de la santidad. Pero nada de eso sucedió. Conviví con cientos de monjitas, unas amargas como morder níspero después de lavarse los dientes y otras dulces como canillita de leche. Todas ellas fueron desenmascarando con sus acciones tan humanas, ese mundo de ficción y fe en el que crecí.

Con el tiempo fui adquiriendo la información necesaria para cuestionar los dogmas y darme cuenta que atrás de la imagen y la santidad de la virgen María, se encontraba toda la estructura de dominio y domesticación que las iglesias, el patriarcado y la sociedad han construido durante siglos para hacer de nosotras las mujeres, seres sumisos que se entregan al prójimo agradecidas por la posibilidad de servir.

Esa dualidad de ser virgen y madre a la vez se nos impuso como un modelo imposible y aberrante que ha afectado negativamente la vida de millones de mujeres alrededor del mundo. ¿Quién aparte de “la elegida” puede concebir sin haber conocido hombre?

Hoy puedo disfrutar de las tradiciones alrededor de la feria de Jocotenango y regocijarme como niña ante las imágenes de la virgen, que cual muñequita Barbie cambia de manto, de corona o de pedestal para salir a pasear en andas y saludar a sus fans. Pero también puedo disfrutar de la blasfemia atrás de un libro como El tiempo principia en Xibalba’ o el Evangelio Según Jesucristo sin sentir que quiero matar a sus autores, sino al contrario, agradeciendo que existan personas que cuestionan lo que a otros les parece incuestionable.

En fin, tal vez la virgencita nos hace el milagro y nos compone éste país.

(Lucha Libre publicada en elPeriódico el miércoles 18 de agosto).

martes, 10 de agosto de 2010

Cerdos y diamantes

¿Cabe en la ignorancia la inocencia? La complicidad puede adquirir las formas más elegantes para empedrar los caminos hacia el infierno. ¿Escapará la negra más guapa de las pasarelas, del escándalo atrás de los diamantes manchados de sangre que aceptó del ex presidente de Liberia, hoy acusado de crímenes de lesa humanidad? El consumo de ciertos productos nos hace socios y cómplices. ¿Somos conscientes cuando compramos algo, del origen de ese algo, de la historia de ese objeto, si es parte del mecanismo de muerte y destrucción que tanto criticamos?

No hay inocentes. Ejecución extrajudicial. A mí personalmente sí me dan mucho asco los asesinos, incluso los asesinos de los asesinos. Pavón, debería de ser un caso paradigmático de justicia ante la violencia de Estado. Lo que ahí paso fue una cerdada. Eso del ojo por ojo nos tiene ciegos. Tantos ejércitos de la muerte me paran los pelos y no quiero pagarles con mis impuestos. Preferiría que estos se fueran para impulsar el arte.
Y aunque la UNESCO afirme que el aporte de la cultura indígena al Producto Interno Bruto es de 7.26 por ciento (un poco más que el aporte azucarero) los dirigentes de este país, no saben ver el diamante en bruto que podría relucir al apoyar un poco más al arte, la cultura y la diversidad que abundan en chapinlandia. Vean el estado paúperrimo en que sobreviven las escuelas artísticas en Guatemala, el engaño sistemático al artista nacional, el abandono de las casas de la cultura, de los maestros, de los músicos, el poco apoyo a las cofradías, etc.

Y sin embargo, los artistas nos confieren dignidad internacional, el arte nos humaniza y hace la vida más llevadera. La diversidad cultural es un tesoro que vale más que mil diamantes, aunque los cerdos no lo entiendan.

(Lucha Libre publicada el 11 de agosto del 2010 en elPeriódico).



martes, 3 de agosto de 2010

Vasectomía por comida


La idea no es del todo mala, ayudar a una familia de escasos recursos
a salir adelante. Una bolsa solidaria que engañe el hambre de los niños. Pero inmediatamente surgen las dudas. ¿Cómo estar seguro de quiénes son los más pobres? ¿Los escogidos son los más necesitados? ¿Tiene que ver la afinidad política con la ayuda?
He estado en Tzununá, la aldea más pobre del lago de Atitlán, y he
platicado con la dueña de un hotel exclusivo. Me cuenta que ella le
paga a sus empleados un poco más del salario mínimo (ganan más que yo). Y que
varios de esos trabajadores que reciben de sueldo tres mil quetzales al mes más sus prestaciones,
están inscritos en el programa de la primera dama. ¿Son pobres ganando así?
¿Y qué pasa con los que realmente viven en la extrema pobreza? Son los que no tienen acceso a estos programas porque siguen siendo los más excluidos, los que no saben castellano, los que viven en las aldeas más refundidas donde no llegan los censos, son los que no entienden los
carteles donde se anuncian las reparticiones, o son tan pobres que ni siquiera tienen cédula de vecindad, ni tienen a sus niños en las escuelas, ni tienen un carnet del centro de salud, ni tiempo para ir a las reuniones de los COCODES, COMUNES, y mucho menos han scado su DPI.
Si yo fuera presidente o primera dama, seguiría con esos programas pero al menos, exigiría a cambio un compromiso de parte de la familia beneficiada. ¿Necesitan ayuda? Entonces comprométanse a no traer más hijos al mundo. Bolsa Solidaria con vasectomía previa.
Un programa de anticonceptivos, de planificación familiar a cambio de este tipo de ayuda. No se trata de obligar a nadie a nada. El que no quiera entrar en el programa se va con alguna iglesia (de las que promueven la marimba de hijos) y que ahí le ayuden a sostenerlos.

(Lucha Libre publicada el miércoles 4 de agosto en elPeriódico)

miércoles, 28 de julio de 2010

Lípoli*

Las montañas se desparraman, cierran los caminos. Hay que volver callos los pies para no dejar de avanzar, caminando sobre derrumbes, puentes flojos, piedras resbalosas que dan al río embravecido. A la naturaleza revuelta le ha dado por el dulce sabor de la venganza. No hay carretera que dure cien años, ni pueblo que la mantenga.

Mientras tanto, los gobernantes que en realidad son ladrones de saco y corbata se dividen el pastel sin asco. Guatemala es la piñata llena de riquezas, se la queda el que más patea, el que empuja más duro, el acostumbrado a machucar. El Presidente Álvaro Colom pasará a la posteridad como el Judas que regaló el humedal más grande de Mesoamérica. Sus nietos le reclamarán frente a la tumba, la vergüenza de la traición. Y si existe la otra vida, reencarnará en tortuga envuelta en petróleo, y su agonía será transmitida en vivo y en directo.

Somos un pueblo que sufre, que no tiene tiempo de lamentarse, que debe ir al trabajo, a la escuela, a la muerte, sin chistar, apretado en una camioneta maloliente. Me da vergüenza leer los periódicos. Me apena ver mi nombre impreso y formar parte de la maquinaria que vende muerte y noticias. Me canso de mi activismo fofo, de mis convicciones pasadas de moda. Pena de muerte a mi opinión. Con lo dulce que sería ser poeta, dejarme arrastrar por el compás suave de una nueva palabra, por la armonía de una frase bien resuelta y la belleza de una metáfora elocuente. Declamaría versos en las cantinas, subida en la mesa, pediría una ronda de tequilas y renunciaría para siempre a mi papel triste de opinóloga, mientras opinaría que qué bonito es no opinar.

*Palabra no autorizada por el RAE para referirse a la pena ajena.

(La lucha libre publicada en elPeriódico el miércoles 28 de julio del 2010)

martes, 20 de julio de 2010

Bad Attitude

En el Bad Attitude con Sam y Farnés.


Hubo una época en que todo lo miraba oscuro, triste y tenebroso. Adolecía en mi adolescencia de complejos e inseguridades. La rabia y la frustración atorada en el alma, y una angustia que vista hacia atrás, era sólo el certero presentimiento de la adultez. Ante mí, sólo un camino; una vida en eterna búsqueda del éxito medido en shopping y marcas.

Hasta que llegó el rock a mi vida, con su escena under reviviendo en las calles de la zona uno. Y descubrí que el rock es una actitud ante la vida y un género que abarca muchos géneros. El rock me ha salvado la vida más de una vez. Una canción a tiempo, una fiesta para almas atormentadas.

Hay en la zona uno, un lugarcito que guarda esta magia rockera. El “Bad Attitude” con sus mil calaveras viéndote a través de sus ojos neón, la imaginería de la muerte en su máxima expresión. Es un lugar de fiesta, donde lo mismo bailas psyco hasta desfallecer como escuchas a las nuevas bandas de reggue o punk. José Farnés lo fundó hace años con sus ahorros de media vida en Estados Unidos y se convirtió en un lustro, en punto de referencia para la cultura urbana.

Hace unos meses, comenzó un acoso constante de la Multisectorial, la SAT y, algo increíble; el Ministerio de Cultura y Deportes, para obligarlo a cerrar el local. Le achacan supuestas anomalías pero los cien policías que llegan semanalmente a “visitarlo” nunca le han encontrado nada irregular. Farnés tiene todos sus papeles en orden y entonces ahora la excusa de los burrócratas es que: ¡El rock no es cultura!

No me debería extrañar en una sociedad en la que cualquier signo de diferencia, de autonomía y rebeldía es visto como un delito.

Cuando mis vecinos se quedaron sin casa por la tormenta Agatha, fueron los músicos los primeros en apuntarse a hacer un concierto y son los rockeros los que siempre tocan gratis, a beneficio, a favor de. A menudo la llamada mala actitud es sólo una pose para esconder corazones blandos. Pero eso, no lo saben los burócratas, los cazadores de brujas, los que piensan que el mundo es una tacita de plata, los que nunca conocieron la magia del rock sacudiendo su alma.

¡Larga vida al Bad Attitude y al movimiento rockero! Nacimos para gritar y no nos callarán

(Columna Lucha Libre publicada en elPeriódico el 21 de julio del 2010).

martes, 13 de julio de 2010

El corazón de Pío




Una vez más mataron a un amigo. En el país de la impunidad los hombres caen como moscas y el asesino siempre anda libre. Se fue el Pío y siento el filo frío de la muerte en mi corazón. Me da rabia, frustración y enojo que otra buena persona sea asesinada.
Cierro los ojos, y cada vez que veo a Rolando en mis recuerdos, son momentos de alegría, de fiesta, de risa, de pláticas interesantes. Era un chavo que escapó con desparpajo de la sociedad consumista y egoísta, del mundo de poseer y tener. Al Pío no le duraba el dinero, porque para él sólo servía, si al gastarlo invitaba a un amigo a tomar algo o a evadir la cotidianidad y la vida domesticada. Lo recuerdo siempre sonriendo, haciéndome reír, invitándome a la fiesta, a conocer algún lugar lindo, o filosofando sobre la situación de Guate o de las profecías mayas.
Autodidacta, Rolando hacía de la conversación y el cantineo su forma de obtener conocimiento a cambio de dar siempre calidez humana.
El último tiempo el Pío vivía en Petén y trabajaba como guía de turismo, tenía planes de hacer un programa de televisión y otros proyectos. Los testigos dicen que el fin de semana pasado intentó defender a unas extranjeras a las que querían violar. Y lo amenazaron de muerte. Regresó a su apartamento, se durmió y mientras tanto, el tipo que quiso abusar de las turistas lo apuñaló en el corazón. Ese corazón grandote capaz de hacernos ver un arcoiris en el día más triste.
Grabé su teléfono para llamarlo cuando viajara a Petén y ya nunca podré hacerlo. Quisiera pensar que la persona enferma y estúpida que paró este corazón de un cuchillazo va a terminar en la cárcel y que no me lo encontraré en la calle, como otros tantos asesinos que andan sueltos. Es una tristeza que con tanta pena, sea la familia de la víctima quién asuma siempre el papel de investigar, indagar y acusar.
Ojala su muerte, no se convierta en una estadística más de impunidad en el país. Todo mi amor para la familia y amigos de Rolando Quintana, el Pío.

(Columna Lucha Libre publicada en elPeriódico el miércoles 14 de julio del 2010).

miércoles, 7 de julio de 2010

De naranjas mecánicas y otros ácidos


Un poco sin querer queriendo, otro poco por casualidad, me he mantenido alejada del Mundial. Veo los resultados en la prensa, me río de los comentarios en Internet y procuro no enojarme ante el sometimiento brutal del fútbol que vivo cada día. Pero hoy, escribo mi columna, mientras en la televisión de enfrente Holanda y Uruguay disputan un lugar en la historia del fút. ¡¡¡ Goooool!!! Intento meterme en el ambiente pero mi mente se va a la Naranja Mecánica, mi película favorita de todos los tiempos. Tiene mi edad y es hasta el día de hoy, una de las cintas más modernas, controversiales y polémicas que he visto. No hay duda que el cine me apasiona mucho más que el deporte. Claro, disfruto de la belleza de los hombres, de verlos corriendo entre el césped y de la fuerza de sus piernas. Hasta podría entusiasmarme más con estos juegos, si al menos el audio fuera menos ofensivo. Imagino este juego con buena música de fondo, y hasta podría pensar que los futbolistas son danzarines y que cada movimiento es una obra de arte. Pero para ello, tendría que alterar mis sentidos, consumir alguna poderosa droga y quizá hasta enamorarme de un futbolista. ¡Jajaja!


Y mientras me contagio de la euforia, Uruguay empata y casi, casi, siento una emoción sincera. Mi orgullo latinoamericano, se infla y puedo verme en algún bar de Montevideo brindando con la Uru. Se me antoja un chivito asado, estar comiendo en el Mercado del Puerto. Y de pronto todo cambia y ya no hay empate sino una vez más los europeos le han ganado a los latinoamericanos. Me entristezco, mi corazoncito no se encuentra preparado para estas desilusiones. Y es que el fútbol me recuerda demasiado mis circunstancias sociales. Otra cosa sería si hubiera nacido en Holanda, estaría en este momento en The Bulldog celebrando el partido con un tremendo puro de marihuana. 3-2


Columna Lucha Libre publicada en elPeriódico el miércoles 7 de junio de 2010.