miércoles, 28 de enero de 2009

Brutalidad

¿Por qué insistir en volver al pasado? ¿Cuál es la necesidad de profundizar en las heridas que duelen? Eso se preguntan algunas personas cuando ven que, casi 30 años después, el tema de la quema de la Embajada Española aún sigue vigente en la sociedad guatemalteca.
Aunque han pasado varios años de ese lamentable hecho, aún los guatemaltecos comunes y corrientes no sabemos, no tenemos una respuesta oficial, más bien, una disculpa oficial para ese bochornoso y terrible caso de barbarie cometido. Y, entonces, crecemos entre supuestas mentiras o verdades a medias.
He escuchado a jóvenes decir que ese 31 de enero de 1980 se hizo justicia, cuando quemaron vivos a campesinos, líderes magisteriales y gente del cuerpo diplomático. La respuesta oficial, la historia que se escribe en los libros, aún se encuentra polarizada, aún vemos la vida en un plano horizontal, bueno o malo, negro o blanco, infierno o paraíso, izquierda o derecha.
La estrechez de conceptos para entender nuestro país nos limita en todo sentido y no nos deja avanzar. Las cosas parecen no cambiar. Hace menos de una semana asesinaron a Santiago Pérez Domingo y María de las Mercedes Ordóñez Méndez, ambos del cantón Chucup, municipio de San Ildelfonso Ixtaguacán, Huehuetenango, miembros activos del Movimiento de Jóvenes Mayas –Mojomayas.
Con el asesinato de ellos se confirma, una vez más, que en Guatemala no han cambiado las condiciones para los defensores de los Derechos Humanos y de los Derechos Colectivos de los pueblos indígenas.
Desde la plataforma de esa asociación, los jóvenes estaban por lanzar la investigación "Violación del derecho al territorio de los pueblos indígenas: Situación de la explotación minera en el municipio de San Ildelfonso Ixtahuacán, Huehuetenango".
No es difícil seguir el rastro y tratar de encontrar a las personas que se verían beneficiadas al eliminar a los activistas. Todo esto que sucede sólo es consecuencia de no haber buscado la justicia antes, de que no hemos sabido exigir la verdad. Para que no regrese de nuevo, dolorosa sobre nosotros. Parece que el tiempo y el dolor pasaron en vano.

(Lucha Diaria publicada en el Quetzalteco el 27 de enero del 2009)

2 comentarios:

Carlos Eduardo Lopez Y. dijo...

Que putas Luchi, como te va? Me gusto mucho tu columna, escribistes de muchos temas bien de ahuevo. Pero el huevo es que hay mucho peligro en hacer una ensalada de un monton de desvergues.

Asi, la quema de la Embajada de esos malditos no es lo mismo que el asesinato de unos jovenes Mayas que realizaban una investigacion.

Los gallegos, Luchi, son una raza hipocrita. Hijueputas a morir, vienen a nuestro pais a cogerse a nuestras putitas dizque-decentes chavas en Pana, corromper todo cuanto ven, pero pegan la voz en el cielo cuando algo sucede en España. Opino que vos a mas de algun gallego te cogistes en tus años locos, pero lo cierto es que la quema de la Embajada es un rollo que para que revivirlo? Los guerrilleros-campesinos y los gallegos comunistas murieron de causas naturales, es decir, naturales a su forma de vida. Igual que los soldados-campesinos que murieron en emboscadas luchando en contra de la guerrilla comunista. Nadie alza la voz por estos heroes.
"Con el asesinato de ellos se confirma, una vez más, que en Guatemala no han cambiado las condiciones para los defensores de los Derechos Humanos y de los Derechos Colectivos de los pueblos indígenas." Muy cierto, Luchi, pero no solo indigenas, sino que toda la mara. Porque los mareros no respetan credo ni raza a la hora de quebrar el culo. Eso si hay que denunciarlo. Que un galleguito muera en Gaute no debe ser noticia. Que un solo guatemalteco muera por violencia en cualquier parte del mundo deberia ser un escandalo grave.

Lucha dijo...

Me da miedo el racismo y machismo solapado. La mujer que coge no es puta por coger, en mi humilde opinión, así lo haga con un español, un árabe o un palestino.
En fin.. lo bueno es que ya se hablan de estas cosas...