miércoles, 7 de enero de 2009

Enero

(Foto; mía. Un auténtico Panaperro)

¿Qué significado real puede tener cambiarle las hojas al calendario? Si todas lucen igual. Detrás del martes siempre viene el miércoles ¿Es posible percibir una diferencia entre el 2008 y el 2009? A veces siento que la esperanza no cabe en mi país.

Primero de enero. Me golpea la noticia de otro niño que pierde a su padre en un accidente de tránsito. Otra muerte que quedará impune vagando en los pasillos de los juzgados.

Dos de enero. Una bala encuentra la cabeza de ella y se instala en sus días de hospital. La violencia urbana se ríe a carcajadas de mis deseos de paz. El “columnista” continúa su eterna propaganda pro armas, pro violencia, pro muerte.El cielo tampoco cambia, sigue igual de azul e intenso sobre mi sombra. Los lancheros de Atitlán no llevan salvavidas en las embarcaciones, no importan los ahogados del 2008. Las laderas se deshacen en un llanto de lodo y muerte. Nadie recuerda las tragedias pasadas.Nada cambia, todo cambia, nada es igual, todo es igual. No soy la misma, sigo siendo la misma. Un poco más vieja, menos sabia, más miedosa, menos sincera. Me acuesto tan tranquila, sin saber que quizá ya salió del arma el plomo que va siguiéndome en silencio, listo el putazo que terminará con mi vida… un día de estos.

Dios es cruel como un gato que aruña y no arrulla. Se ha olvidado de la gente de mi planeta. Sólo quiere jugar Nintendo en palestino.

Aún así, enero me gusta, es mi mes del amor, me trae olores de esperanza, besos de canela y mango dulce. Es un mes para ver el orgasmo de colores en el cielo, el cambio de mando entre el día y la noche.

Enero también es para celebrar la vida. Y para darle sonrisas a Julián


(Lucha Libre publicada el 7 de enero en el periódico)

5 comentarios:

Skunk LR dijo...

yo tambien soy cada año mas miedoso... que de ahuevo el chucho... saludos!!!

Anónimo dijo...

Prestarle atención semejante adefesio es hacerle un inmerecido homenaje a un ser casi humano, poseedor de un nivel intelectual únicamente comparable con el de la más estúpida bacteria fecal que flota en el maravilloso Atitlán.

¿Por qué elperiodico lo sigue publicando? Lo peor es que el mismo día que vos.

A mí en lo personal me deprime leer a la gente de Guate que justifica con estúpidos fanatismos neopentecostales la matazón de gente que hace el ejército Israelí en Gaza.

Pero, ¿sabés?, las sonrisas de los de la generación del Julián hacen que toda esta mierda valga la pena.

El anónimo.

Anónimo dijo...

¿Quién sabra a mango dulce y canela? Que combinación... porque no cuenta bien.. todo

Lucha dijo...

Hola.. gracias por escribir, los años vienen y van y yo cada vez se menos que decir

Jorge R. Schaart dijo...

Estimada Doña Lucía Escobar: En el matutino El Periódico del 7 de enero de 2009 en su última página usted escribió una columna bajo el título Enero; y me llamó poderosamente la atención uno de sus párrafos, el cual voy a transcribir textualmente a continuación: Dios es cruel como un gato que aruña y no arrulla. Se ha olvidado de la gente de mi planeta. Solo quiere jugar Nintendo en palestino. Hay quienes como usted que culpan a Dios por la maldad y el dolor. Otros plantean esta objeción: “Si Dios es tan poderoso, justo y bueno como dicen, ¿por qué no hace algo para acabar con tantos abusos y desgracias? ¿Por qué permite que sigan las cosas así? Se queda uno boquiabierto cuando personajes de la categoría del papá Benedicto XVI se expresan en términos más o menos parecidos. En su visita que hiciera el 28 de mayo de 2006 cuando visitó el antiguo campo de concentración de Auschwitz (Polonia), el lugar en donde los nazis asesinaron a cientos de miles de judíos y de otras personas, en parte del discurso que él pronunció planteó la pregunta “¿Por qué, Señor, callaste?” El día martes 2 de diciembre, en un famoso programa del Dr. Mario David García en "Hablando Claro", el cual se transmite todos los días de 3:00 a 5:00 PM por Emisoras Unidas, escuché el clamor de toda la gente acerca de este flagelo que no solo está afectando a toda la sociedad guatemalteca; sino a todo el mundo. El rumbo que lleva este mundo puede ser comparable al de un barco, cuesta abajo como diría Carlos Gardel, el cual se adentra en aguas cada día más turbulentas y peligrosas. Aunque nadie quiere navegar en esa dirección, fallan todos los intentos de cambiar el curso por personas bien intencionadas. La nave se encamina, inevitablemente, hacia una letal tempestad. El grado de maldad, su omnipresencia y su implacable avance parecen superar por mucho la capacidad para el mal que tenga el ser humano. ¿Será entonces posible que la humanidad esté manipulada por un poder siniestro e invisible? Comprender esto es crucial para que podamos entender por qué el mundo en general está como está y que no es culpa de Dios ni mucho menos el responsable. Adjunto tengo el gusto de enviarle un artículo que trata este asunto, tenga la bondad de leerlo y notará cuán equivocadas se encuentran las personas en el tema. Atentamente, Jorge R. Schaart