martes, 5 de febrero de 2008

Liebres de tinta

Los libros como las liebres saltan libres entre los estantes. Nada esta escrito del destino de, por ejemplo, un hermoso volumen de Rayuela, desgastado en el capitulo ocho, rayado donde las palabras golpean el corazón y casi virgen en la parte del prólogo y la introducción.
Algunos libros van de casa en casa, corren de un movido morral a una polvorienta biblioteca, se cuelan en las maletas, se olvidan en las bancas de los parques, viajan en aviones, se cambian en cafeterías de viajero, se donan a una escuela o se guardan entre los tesoros mas queridos.
Los libros llevan palabras, historias, se impregnan de olores lejanos y son un ojo ajeno de otras vidas, otros tiempos. Algunos guardan suspiros, lágrimas, risas o saben a infidelidades.
A veces un libro –sobre todo de los más viejitos- aprisiona entre sus hojas pétalos de rosa o dedicatorias impertinentes, capaces de saltar 30 o 50 años después ante los ojos de una nieta sonrojada.
Otras veces un libro, no como liebre si no como gato, se aleja sin despedirse por los tejados en una noche loca. Lo buscamos por todas partes, debajo de los sillones y las almohadas, lo lloramos durante algún tiempo y lo extrañamos cada que vez que escuchamos su nombre. Pasan los años y justo cuando crees que lo has superado, regresan como si nada a posarse en un estante, empolvados, desojados pero llenos de vida.
Cada uno es impredecible; los hay inocentes, culpables, promiscuos, eternos como el Quijote, irreverentes como un evangelio según Jesucristo, sesudos como el Tractatus lógico-philosophicus, eróticos y adolescentes como las edades de Lulú, ácidos y divertidos cómo la conjura de los necios, obsesivos como ella imagina, impenetrables como tres tristes tigres.
La próxima vez que un gato o una liebre se atreviese en su camino, sígalo y lea un libro.

(Lucha Libre del miércoles 8 de febrero en elPeriódico)

5 comentarios:

Anónimo dijo...

lucìa, en el periòdico aparecen anuncios raros, en tu columna se metiò un anuncio de libros cristianos...

Lucha dijo...

Jajaja, ya me metí a ver y es cierto. Es la publicidad subliminal que se mete en todo, y conmigo tuvo que ser cristiano. Creo que esos anuncios funcionan tipo espias, ven palabras relacionadas y eso venden. En Gmail o hotmail me ha pasado que escribo un mail sobre por ejemplo el chile cobanero y me aparecen anuncios de picantes, o ofertas de viajes achile

Dilema dijo...

muy buen texto te envuelve el investigar, saludos

Pablo Robledo dijo...

Si esta muy lindo tu texto

Lucha dijo...

Gracias, aunque en la primera versión me había equivocado y puse injuria de los necios por decir Conjura.. las minúsculas en los titulos de los libros son adrede, aunque mi madre me alegò por eso