lunes, 1 de septiembre de 2008

Días grises


Hay momentos en la vida en que una se siente más deprimida y decepcionada que otras veces. Pienso en la adolescencia, y con sólo recordar su nombre, adolece mi interior. Ya pasaron aquellos años de llorar y llorar sin ningún motivo aparente, pensando que todo a mi alrededor era una mierda per se.
Pero la fuerza de la juventud, hizo que encontrara caminos llenos de flores exóticas y hermosas, lograron que me desviara de la tristeza y el dolor. Fui una joven privilegiada con acceso a educación, diversión, salud y hasta algo de buenas drogas. Pero son los amigos, siempre los amigos, los que han llenado mi vida, los que me han acompañado en cada paso que doy con fuerza, con alegría, pintando de colores mi alrededor.
Y ahora que tengo hijos a los que arrullar y cuidar, me gustaría que no me vieran nunca triste, que crecieran en un mundo hermoso y perfecto, alejado de las crueldades que se ven aquí. Quisiera meterlos en una burbuja de cristal. Pero es imposible, sé que no es bueno para ellos, deben conocer la realidad, deben cicatrizar su alma.
La madre está rota, la madre se cansa, la madre llora, la madre grita histérica. No soporta que la mariposa de la muerte le roce con sus alas de dolor. No aguanta la incertidumbre, el miedo, la soledad.
Y no es sólo eso, la madre también está cansada de ser la madre, se encuentra herida de ver tantos y tantos niños en la calle, con los ojos llenos de odio, y los pulmones llenos de tinner.
Está cansada de toparse a cada rato con un anciano pobre y desdichado, luchando por sobrevivir de limosnas y miserias. Está aturdida de ver cientos y cientos de árboles partidos y partiendo las espaldas de los pobres. Esta completamente harta de leer noticias, de tener que abrir cada día el periódico para encontrar más de lo mismo: más saqueo, más robo, más corrupción, más impunidad, más descaro.
Y sobre todo cansada, de no poder hacer nada por mejorar este país, cansada de ser como una estatua, como un parásito incapaz de grandes cambios, de hacer revoluciones que cambien el orden de las cosas.
Me siento como una babosa con tres libras de sal encima sin conciencia de su destino.

(Lucha Diara del martes 1 de septiembre del 2008 por publicarse en el Quetzalteco.com)

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Podrás estar harta de tu vida, pero quién sos para empezar a desmoronar las vidas de tus hijos?

Esas no te pertenecen.

Anónimo dijo...

Mi amada hija: te escribo porque es díficil que escuches en estas
circunstancias, tu sensibilidad te atrapa y es difícil liberarte. Te quiero
decir que todos los seres vivos, nacemos y estamos expuestos a morir, tú lo
sabes pero se requiere racionalizar para aceptar la desaparición de algún
ser querido. Somos apenas partículas que no podemos incidir en transformar
las circunstancias que alteran el presente o el futuro. No somos dioses
mitológicos que cambian los hechos, sólo nos queda el proceso de
aceptación. Tu hiciste lo que pudiste para mostrar tu cariño a tu amigo, él
siempre supo que encontraría en ti alguien en quien apoyarse. No te
tortures si no le expresaste tu comprensón o sipatía en todo momento. El
sabía que podía contar contigo, así como tu lo hiciste con él. Necesitas
encontrar la paz para ejemplo de tus hijos que necesitan una guía, una
persona madura a quien imitar y amar. Y cuenta con nosotros en todo momento.
Te queremos.
P.D. Parece que en Tecpán está obstaculizado el tránsito el tránsito, según
las noticias no dejan pasar.

Lucha dijo...

Anónimo: Desmoronar la vida de mis hijos por un luto me parece algo exagerado... Estoy triste, si pero el tiempo cura cualquier herida. ademas nunca dije que estoy harta de mi vida...

EL ENMASCARADO dijo...

Paciencia hermana, sos una guerrera.
Con una madre como vos, tus hijos tienen garantizado una buena semilla de fuerza y determinacion que germinara positivamente en sus vidas.

Estas pasando por un momento intenso y emocional, gracias por compartir tu pasion con la vida y adelante. solidaridad y respeto mi cuata, adelante!

Patricia Cortez dijo...

Lucía:
viva su duelo, así como lo está haciendo, así como vive su vida, intensamente.
sus hijos van a aprender mucho de este proceso, no se preocupe, son seres fuertes.
lo siento mucho.
sólo tenga cuidado con las muletas, recuerde que son AYUDA PARA LEVANTARSE. y como se puede ver en el blog, por la cantidad de amigos no estará nunca sola.
un abrazo

Claudia Navas Dangel dijo...

Lucha, sé lo que sentís,me siento igual, pero me consuela el tener una amiga-hermana como tu, uno se cansa, se harta, se encoleriza y luego se siente abrazado por personas como tu,que dan ánimos, sonrisas, cariño y sinceridad. te quiero mucho. escribis muy lindo.

Leon dijo...

Lucha, el proceso del duelo conlleva etapas. Las estudió la clásica doctora Kübler-Ross. Estás pasando por ellas y así es mejor desde un punto de vista psico-higiénico. La vida sigue, es como el X Arcano Mayor del Tarot. No entiendo el comentario del primer anónimo, que poca sensibilidad tiene el/la pobre.

Anónimo dijo...

Vos León (de verdad te llamás así?) Por qué tenés siempre ese complejo de superioridad. Se nota que no te conocés.