martes, 13 de septiembre de 2011

Crónica de un día circense

Cuando hay circo en el pueblo no me lo pierdo. Así que el domingo recién pasado me bañé, me puse mi mejor güipil y me acicalé como es debido. Llegué retro con cédula en mano, lista y dispuesta para ejercitarme cínicamente. Nadie me ofreció acarrearme ni comprar mi voto. Lástima, hubiera aceptado aunque sea unas chelas pues sé que el voto es secreto e íntimo y que los mañosos que intentan estos trucos, se merecen que los timen.
La Escuela Central de Panajachel estaba llenísima. Aguanté tres horas de cola sin alegar y me arrepentí de no haber llevado algún libro de Monteforte Toledo para celebrar su siglo. Me entretuve platicando con los vecinos y escuchando los éxitos de Roberto Carlos que sonaban distorsionados por el exceso de volumen. Hubiera preferido una marimba para enaltecer el espíritu cívico pero nadie me preguntó.
En el centro de votación estaban todos los rostros que de noche me espantan bajo sus capuchas y que de día me sonríen desde los postes. ¡Qué feos se miraban sin Photoshop los del circo político local!
Confieso que frente a las cinco papeletas me angustié un poco, pero puse a trabajar mi corazón y mi razón para marcar cada una con lo que consideré correcto. Seguí los consejos de JPDardón e intenté votar cruzada (con tequila y quezalteca). A tres mujeres les di mi voto de confianza. Ejercité mi sagrado derecho a la libertad de expresión, dejando una pequeña dedicatoria para la mara (nunca mejor usada dicha palabra) del Parlacen. Cualquiera que me hubiera visto, se habría sorprendido de mi seriedad, como si de verdad sirviera de algo mi entusiasmo y responsabilidad.
Lo único que lamento es que la señorita del TSE no haya querido pintarme con su tinta invisible (aunque ella aseguraba que era indeleble) el dedo medio de la mano, que fue el que yo le sugerí.
Ni modo, la democracia y sus asuntos de forma.

7 comentarios:

Hop Hunahpu dijo...

Bueno, que turbio que la presidenta de la mesa no te haya dado gusto...tal parece que la lucha continua..

Lucha dijo...

Ayer me regaño Panchito Toralla, el super payaso nacional por andar comparando a los políticos con los payasos. Tiene razón.

Alfonso Villacorta dijo...

Su sola presencia, aunque no hubiera sido tan larga, de 3 horas dice, fue suficiente para legitimar ese circo, remedo de eleccion, aunque solo fuera a hacer desplantes. Hubiera sido mas irreverante quedarse en casa levantando el dedo medio sin tinta a cada contendiente, aunque fuera sin publico y sin contarnos lo que hizo. Ya lo dije antes: si llega a un centro de votacion y no vota, en realidad si voto porque queda registrado, cuantificado y numerado y pudo escribir cualquier cosa que igual quedara ignorado solo contado; el voto nulo en realidad es un voto mulo

José Calderón. dijo...

Al mejor estilo de Dante LIano ("Democrash") o los cuentos cortos de Tito Monterroso. Excelente.

Lucha dijo...

Hubiera sido pero no fue.

Jair Obregon dijo...

Lo del domingo fue el peor circo que he visto en mucho tiempo, el espectáculo a nadie dejó satisfecho a excepción claro de los dueños del negocio, se burlaron del público y eso no debe hacerse, lo bueno es que este circo se aparece cada cuatro años ofreciéndo mejores escenarios y nuevos shows, pero nos dura esos mismo cuatro años con la cruda realidad de que los bonitos escenarios se quedaron en los bolantes de la publicidad. En cuatro años nos veremos nuevamente con la esperanza de un nuevo y mejor show.

Rodrigo Pérez dijo...

¡Vaya intríngulis que encierra su columna del miércoles 14! Hasta hace un momento tuve oportunidad de leerla encerrado en mi casita aquí en la cosa, en el mismo lugar donde disfruté la tranquilidad el domingo anterior sin ir a votar.
Recordé un poemá que lo guardo en el escritorio:

Entonces se sentaban a escucharlo

como un Jesús a orillas del silencio.

Todo era perfecto: ¿Y él? , muy claro.

Urdía en oraciones la esperanza,

tejía los caminos sin un clavo

que fueran a pisar los que soñaban.

Así , tan prostituta era la fe en aquellos tiempos.

¡Cualquiera iba a su cama!.

En menos de un segundo, terminaba.

Y en medio del dolor te tambaleabas.

¡Por eso es que aprendimos!

Y pensamos.

Y hoy solo,

votamos por un Cristo

que traiga división para las aguas.



El final de su artículo, "... no haya querido pintarme con su tinta invisible... el dedo medio de la mano", hubiera concluido: ... y al salir del sitio de votación, enseñarlo levantado a todos los politiqueros que hacían cola". Felicitaciones Lucia.