martes, 20 de septiembre de 2011

Ese cristal


Entre mis múltiples personalidades, las que más andan en lucha constante de ideales son la optimista y la pesimista. Se la pasan peleando por un vaso con agua, que si una tiene tanta sed que no le alcanza con tan poco, que si la otra opina que al menos hay algo de líquido vital para irla pasando. Y claro, llega el momento de sentarme a escribir la columna y ellas empiezan de nuevo con sus diatribas constantes: que si la gente necesita leer la realidad sin que le doren la píldora (nunca entendí el dicho pero…) que lo que Guate necesita es optimismo. Que si los budistas dicen que hay que tener la mente positiva, que si Sartre, que si la teoría cuántica, que si la ley de las atracciones. En fin, mi mente suele ser un caos de pensamiento, y mi existencia es sólo un vaivén, un subibaja constante de alegrías y tristezas, de estados de humor. Soy un poco como mi país; más patria que matria, llena de volcanes y valles, desiertos y selvas, con lagunas (mentales), cataratas y océanos. También con temblores, de vez en cuando terremotos y muchos y seguidos desastres naturales. Compararme con Guatemala me hace sentir bien pero también me hace sentir mal. Veo el potencial adentro pero también veo los vicios, los pecados, los defectos, lo que hace falta por arreglar, por componer.
Como sociedad y como país hemos tocado fondo, es difícil pensar en una situación más patética que tener de jefe máximo de Estado a un genocida o un loquito. Pero quizá ese llegar al fondo de nosotros mismos, esa crisis, ese caos, nos sirva para algo bueno, quizá nos dé el impulso necesario, la fuerza para levantarnos y sacudirnos la modorra cívica que nos impide ser el gran país que podríamos llegar a ser.
Todo depende del cristal con que se ve. Ahí están, el microscopio para vernos como gérmenes o el telescopio para expandirnos como estrellas.

3 comentarios:

Lucha dijo...

La foto es del vaso de Claudia Armas, quien justamente tuiteó cuando acababa de terminar esta columna, un tuit que decía:
La mano busca el vaso, que más da si está medio lleno.
y resumió mi columna en una frase. jeje

Patricia Cortéz dijo...

Hola Lucía, dorar la píldora viene de cuando los médicos atendían a los nobles y ricachones, entonces ellos hacían sus propias medicinas y las encapsulaban. en el caso de los nobles y ricachones a la cápsula de gelatina o caramelo la mandaban a "dorar" forrándola de hoja de oro de 24 kilates (que es comestible) y así les hacían creer que era una medicina especial para nobles y no la misma porquería que le daban a los plebeyos.
un abrazo

Anónimo dijo...

PLAGIO DE JULIO LIGORRÍA EN PRENSA LIBRE
El 11 de abril del 2011 el periodista peruano Sebastián Ortíz Martínez escribió en el diario peruano El Comerico un artículo sobre porqué el ex presidente Alejandro Toledo no llegó a la segunda vuelta electoral:
http://elcomercio.pe/politica/740903/noticia-toledo-fuera-segunda-vuelta-aqui-razones-que-perdio
En agosto del 2011 se descubre que el diputado Mariano Rayo, entonces columnista de La Hora, había plagiado una columna de un diario argentino. La condena de Mario Antonio Sandoval, vicepresidente de Prensa Libre fue lapidaria:
http://www.prensalibre.com/opinion/Plagio-disculpasson-insuficientes_0_545945410.html
Poco más de una semana después, Julio Ligorría, columnista de Prensa Libre y flamante canciller de Otto Pérez Molina escribe esta joya de plagio del artículo de Ortíz Martínez:
http://www.prensalibre.com/opinion/Lecciones-Peru_0_461953882.html
Lo único que nos preguntamos es qué irá a decir Sandoval esta vez.