miércoles, 16 de abril de 2008

La doméstica

Nació desnuda con el grito de libertad atravesado en su garganta. Tomó aire y expulsó de sus pulmones la sobreprotectora presencia de su madre. Los primeros años de su vida, no soportaba la ropa en el cuerpo, era solo piel sintiéndolo todo. Comerse los mocos, tener las uñas sucias, el pelo eternamente alborotado por el viento del norte, reír a carcajadas sin ninguna razón aparente, abrazar al perro y quedarse horas enteras bajo la enorme mesa viendo las várices de la abuela apretadas por las medias.

La Tierra siguió danzando sobre su eje, y el camino de la vida la llevó a la escuela donde a fuerza de castigos y amenazas lograron que pidiera la palabra, que cruzara las piernas al sentarse, que ahogara la risa fácil y el deseo de saltar por los aires, cada vez que la felicidad tintineaba en su corazón.

Aprendió a domesticar su cabello salvaje, a no gritar, ni reír tan recio, a no tocarse sus partecitas, ni enseñar los pechitos, y sobre todo a matar de un tajo los impulsos e instintos que la hacían parecer un animalito inconsciente.

Creció y descubrió que los ojos de los hombres tenían un abismo irresistible, una cárcel para ella. Le dieron un anillo, garantía de posesión, una luna de miel, el calor de un hogar, la seguridad de amamantar a las crías. Ella de él. Él de ella. Propiedad privada para el deseo, una jaula estable lejos de los ruidos de la selva, orgasmos a volumen moderado, nada de arañazos en la piel, ni gritos que asusten a los niños que sueñan con los angelitos.

A veces, a través del viento, le llegan los cantos de los pájaros. Cierra los ojos e imagina el color de sus plumas, la forma del pico, los trazos de sus alas en el cielo, el viento marcándole el camino. Respira profundo, ahoga el grito en su alma y fantasea con esa libertad prohibida para un animal domesticado como es ella.

(La Lucha Libre, publicada el miércoles 16 de abril del 2008 en elPeriodico).

9 comentarios:

Animal de Fondo dijo...

Bárbaro. Espléndido.
Oye, hay que saber mucho para escribir eso.

Carol dijo...

Hola Lucia,

Muchas gracias por esto. Tu pluma (o tal vez tus teclazos) me capturó hace ya bastaantes años cuando escribiste un artículo en la Cuerda, para mí muy inspirador y profundo. Creo que estabas a la espera de tus hijos, y metafóricamente hablabas de ese milagro dentro de ti, ah y también de la luna...

Te felicito por ser constante y consistente y por no desperdiciar tu talento. Mis respetos!

Caro

EL ENMASCARADO dijo...

Me encantan los animales...
EN LIBERTAD!
Me encanta la majestuosidad de lo indomito, y eso me dice tu pluma de hoy!
adelante Lucia! Gracias por tus escritos!

Vania Vargas dijo...

Saludos Lucía. Acabo de escribirte y, por cierto, se me olvidó comentarte que me encantó este texto. Un abrazo.

LENGUA CALVA dijo...

Sin duda alguna tus escritos son como dices: un segundo soplo de vida. Simplemente excelente.

Lucha dijo...

Gracias, gracias, hay columnas que escribo en 2 minutos como esta, como si el espiritu de un personaje se me subiera encima, hasta que logro vomitarlo sobre la computadora. Y este fue el caso.

esnecesariohabervivido dijo...

q buena columna... me imagino que todas sentimos que eso nos han hecho en parte... q triste....
saludos
Rebeka

Pablo Robledo dijo...

Lucia, habia abandonado mi blog por completo, y hasta hoy de urgencia lo atendi y hasta entonces lei tu mensaje. No supe a donde escribirte, si queres publicar algo de lo que escribo en la revista, que creas que valga la pena tenes mi permiso. Por cierto mandame tu correo.

Pau Llanes dijo...

me gustó el tono de este texto, heróico, vibrante, insumiso; le leo desde hace unos días y siempre me sorprende y agrada... un saludo... pau Llanes