martes, 1 de julio de 2008

Testamento

He visto la película que el cineasta alemán Uli Stelzner realizó sobre la vida de Alfonso Bauer Paíz (1918) y he sentido dentro de mi corazón nacer una esperanza; sobre todo, luego de escucharlo hablar con pasión adolescente sobre los ideales y las revoluciones que le faltan por realizar. Estoy convencida que este señor de nueve décadas tiene el corazón más joven e ideas más frescas que muchos colegiales. Basta verlo caminar con paso urgido hacía el futuro, así también era Monteforte Toledo, un caballero inagotable galopando el siglo.
El documental Testamento, filmado hace siete años, no es complaciente con la figura del líder social. Poncho, como lo conocen sus amigos, no sale del todo bien parado en esta cinta, sobre todo en su vida familiar. “Descubrí que fui candil de la calle, oscuridad de mi casa”, confiesa quien ha sufrido duramente las consecuencias de querer cumplir el sueño utópico de añorar un mundo donde todos seamos tratados con igual dignidad.
Es irónico que el luchador social más importante del Siglo XX en Guatemala lleve dos de los apellidos que más representan a la oligarquía despótica que gobierna nuestro país. Él mismo reconoce que nació en cuna de oro, pero es por eso mismo que se sintió comprometido en constante deuda por lo que tuvo. “Yo no hice nada para merecer nacer en sábanas de seda, es por ello que ahora debo dedicar mi vida a recompensar ese hecho”.
Más de una hora paseando por los sucesos más importantes que vivió Bauer Paíz, nos hacen ver que, efectivamente, ha dedicado todo su esfuerzo para lograr que Guate sea un mejor lugar. Aunque eso le haya significado dos exilios, cuatro hijos muertos tempranamente y muchos atentados contra su persona. Su trabajo es minucioso y cotidiano, como las fichas en las que clasifica cada nueva ley o disposición publicada en el Diario de Centroamérica que le sirven como base legal para lograr cambios sociales que favorezcan a los más pobres y necesitados del país.
El lente de Stelzner logra captar desde la cotidianidad de su vida diaria, la simpleza y valentía de un hombre que atravesó el Siglo XX con paso decidido y firme hacía sus ideales de un mundo mejor. Un quijote chapín al que le aplaudo hoy.

(La Lucha Diaria del 1 de julio del 2008 publicada en el Quetzalteco)

3 comentarios:

La Filistea dijo...

Desde que leí a Charles Dickens y sabiendo su origen se me cayó aquél prejuicio que necesariamente la gente de cuna de oro debe ser una insensible a la realidad de una sociedad o desprotegida.

Bien porque esa película te llevo esperanza y lo supiste comunicar con texto.

Saludos.

nk dijo...

Lucia, estaba sin compu... en donde se puede conseguir ese documental? me gustaria mucho verlo,

David Lepe dijo...

Lindo documental, estoy de acuerdo.
Un ejemplo a seguir sobre mantener firmes tus ideales y tener los pies en el suelo. Buena recomendación.