miércoles, 5 de septiembre de 2007

Spamlandia

Gran parte de mi trabajo se gesta en una esquina de la red mundial por excelencia, denominada vulgarmente: internet. Es la quinta dimensión, el Aleph, el Tríangulo de las Bermudas y una trampa contra mi tiempo. Es una puerta perversa a otro mundo donde todo puede ser mentira y verdad a la vez. Es el reino de los clones, las metáforas, las infidelidades. El buzón de correo ya no es aquella cajilla donde aparecen mensajes importantes que han caminado kilómetros hacia nosotros. Hoy son costales que se llenan rápido de cadenas y basura, poca sustancia y mucho bulto. El 95 por ciento de lo que recibo tiene categorías sospechosas como: spam, re, fwd.Pero confieso que los últimos meses han sido más insoportables que otros; las campañas negras entran por docenas, falsifican páginas institucionales, logos en la red, noticias enteras, columnas de opinión. Si yo me dejara guiar por el internet para escoger a mi candidato a Presidente, seguramente sería alguno de los que más salen en el HI5 o de esos que me escriben tratándome de tú y enviando besos y saludos a la familia.La red es el reino de los mitómanos, las sirenas y la desinformación. Y mi correo es un débil peón que recibe cada día decenas de correos incluidos unos tales noti-educativos que me ponen en situaciones incómodas. Me hacen sentir como una voyerista leyendo correos ajenos, pues siempre son entre fulanito y menganito o el Dr. y la Licda. tal tal, personas que no conozco, que parecen llevarse muy bien y tener temas de conversación afines. Yo, generalmente, agarro las pláticas a medias y no entiendo mucho de lo que hablan. Por otro lado, recibir cien correos en un día para informarme que un tal Floyd está enfermo, me parece una muestra excesiva de confianza hacia mi persona porque no tengo el gusto de conocer a ninguno de los que oran y rezan por su salud. En fin, demasiada información para mi software.
Publicado en elPeriódico, Lucha Libre (miércoles 5 septiembre).

2 comentarios:

Andrés Borbón dijo...

Muy buen artículo. Creo que es una experiencia común y desgastante la del spam que acertadamente has calificado de voyeurista. La sobrecarga de información y la constante demanda comercial a que estamos sujetos limita mucho las posibilidades de un medio tan maravilloso como es la red. Lástima.
Saludos
Andrés.

Leon dijo...

Qué buen artículo, me encantó. Ya estás en mis links.